En el contexto de la pandemia, el Gobierno lanzó en 2020 un plan destinado a proporcionar apoyo a las gestantes y a los recién nacidos en sus primeros meses de vida. Este programa se concentró en la entrega de leche formulada, especialmente diseñada para satisfacer las necesidades nutricionales de los bebés prematuros. Cada lata de este producto tiene un costo que oscila entre $70,000 y $80,000, y su duración es de una semana.
Sin embargo, situaciones como la de la familia Miraglia, reportada por ElDiarioAR, evidencian los desafíos asociados a este tipo de políticas. Valentín, un bebé prematuro extremo, dependía de esta leche específica para asegurar su adecuado desarrollo. Ante el cese en la provisión por parte del Estado, su familia se vio obligada a endeudarse con un préstamo bancario millonario solo para costear el alimento imprescindible para su hijo. Casos como este subrayan que no solo la interrupción en el suministro afecta a las familias, sino también la ausencia de una red de apoyo integral que permita afrontar las múltiples dificultades económicas y de salud.

El cese en la provisión, denunciado por hospitales como el Durand de CABA, se ha agravado desde el cambio de gobierno encabezado por la administración de Javier Milei, quien ha llevado a cabo recortes significativos en programas sociales y de salud.
Según reportes, el Plan 1000 Días, que aseguraba el aporte nutricional y el desarrollo integral para bebés prematuros, ha perdido recursos clave, lo que ha repercutido directamente sobre las familias más vulnerables. Este vacío estatal no solo genera una crisis inmediata en lo nutricional, sino una emergencia sanitaria que podría tener consecuencias a largo plazo en el desarrollo físico y cognitivo de los menores. Este plan ha sido fundamental para muchas familias, especialmente en momentos de crisis sanitaria y económica.
Fuente: elDiarioAR
