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RINCON DEL ALMA

La esquina de Junín donde el tiempo se sienta a tomar café

Frente a la plaza Alberdi, el carrito del “Gordito” Leppe se volvió el refugio de jubilados y vecinos que convierten un simple café en memoria compartida.

CARLOS LEPPE

En el corazón del departamento Junín, el tiempo parece bajar un cambio. No tiene marquesinas luminosas ni grandes carteles comerciales. Tiene algo más simple y profundo: un carrito de café, un banco de plaza y un grupo de amigos que, cada día, eligen volver a sentarse juntos.

 Allí, el protagonista silencioso es el Gordito Leppe, reconocido por los que van ahí como el mejor cafetero del lugar.

CARLOS LEPPE

Entre esas charlas, el propio Carlos se presenta con la misma simpleza con la que sirve el café: Hace muchos años que estoy aquí, hace muchos años que trabajo con el café, las tortitas, he repartido muchas tortitas, mucha factura de la panadería La Estrella, así que he hecho la venta también de las empanadas, también de Don Molina, fui uno de los que principió con la Renoleta. Hasta que un día me llegó la jubilación y, bueno, decidí continuar con el café en la calle”.

CARLOS LEPPE
CARLOS LEPPE

Con el clásico cartel de “Café y tortas - Gordito Leppe - Gracias Ciudad de Junín”, tiene el puesto ambulante frente a la plaza Juan Bautista Alberdi

A su alrededor se arma la escena en el banco, entre un sorbo y otro, se mezclan las risas, las anécdotas de barrio, los recuerdos de trabajo, de familia, de fútbol y de la vieja Junín que ya no está, pero que ellos se encargan de mantener viva.

CARLOS LEPPE
CARLOS LEPPE

El punto exacto es la esquina de Mitre y Salvador González, frente a la plaza y al Banco Credicoop. Allí se reúnen, principalmente, jubilados y vecinos históricos, que encontraron en este lugar algo más que un café de paso: un ritual cotidiano de compañía

Muchos llegan con el bastón en la mano, otros en bicicleta, algunos apurados y otros lentos, pero todos con la certeza de que en esa esquina habrá alguien esperándolos.

CARLOS LEPPE

No todo ha sido sencillo en ese camino callejero. El cafetero también recuerda los tropiezos y los feos momentos:La peor época fue la pandemia, en ese entonces repartíamos con mi hijo, andábamos en la calle más que todo, tuvimos problemas, o sea, nos retuvieron las cosas una semana, hasta que nos pidieron el corralito, gracias a Dios hicimos todo eso y así anduvimos.”

CARLOS LEPPE

Pero hay algo llamativo en el puesto de Carlos y son las imágenes que cuelgan del carrito y del panel armado junto a él cuentan otra parte de la historia

Una auténtica galería de fotos muestra abrazos, poses en el banco, selfies grupales y escenas repetidas en distintos años y estaciones. 

En uno de los carteles puede leerse con letras grandes: “La esquina bulliciosa del bastón y los recuerdos de Junín”. No es solo un nombre simpático; es una declaración de identidad.

CARLOS LEPPE

Detrás de ese lema hay un propósito muy claro, que él explica con emoción: “Esto fue una idea, de recordar a unos amigos que ya no están y a otros que siguen tan presentes. Es homenajear a los abuelos, a los que me visitan, a todo eso. Todos en su mayoría son gente de edad, lo que tengo ahí son toda gente de ahí, del centro de Junín. Gente que ha llegado a llorar al ver la foto en donde les he hecho un homenaje a los abuelos” 

CARLOS LEPPE

Aquí, el bullicio no viene de los autos ni del tránsito, sino de las voces superpuestas, de las bromas que se repiten, de los chistes internos que nadie de afuera termina de entender. 

Cada foto es un pequeño archivo de memoria: los que ya no están, los que siguen llegando puntuales, los que se sumaron hace poco y fueron aceptados de inmediato en la ronda.

CARLOS LEPPE

Entre café y tortitas, el “Gordito” Leppe oficia de anfitrión, mozo, confidente y, muchas veces, de mediador. Sabe cómo le gusta el café a cada uno, quién prefiere azúcar, quién ya no puede tomarlo tan cargado, quién está atravesando un problema de salud o quién tiene una noticia para celebrar. 

Con el correr de los años, esa esquina también se volvió un espejo del tiempo y de las ausencias: “A través de los años que llevo ya con mi esquina bulliciosa y los muchachos que aparecen todos los días, gente nueva, gente joven, gente vieja, esto es algo que lo hago de corazón y bueno el día que yo no esté, el día que falte alguien, bueno alguien se irá a acordar por la historia que hemos hecho.

CARLOS LEPPE

Así, cada mañana en Junín, cuando Carlos Leppe prepara el primer café, comienza también otra jornada en la esquina bulliciosa del bastón y los recuerdos: un pequeño rincón del departamento donde la memoria se sirve en vaso chico, pero deja un aroma grande que ya forma parte del paisaje de la ciudad.

Y en medio de esa rutina, también se hace un tiempo para agradecer: “Quiero darle las gracias a toda aquella gente que pasa por esta esquina bulliciosa y te dice buen día, buenas tardes y te dan la bendición. Yo siempre agradecí eso, esa es una bendición y una alegría muy grande para mí”.

CARLOS LEPPE

En tiempos donde muchas relaciones se mudan a las pantallas y los mensajes se reducen a el celular, esta esquina se sostiene con otros códigos: mirarse a los ojos, escucharse sin apuro, reírse de uno mismo, recordar a los que se fueron y agradecer por seguir encontrándose.

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