En el corazón agrícola de Lavalle, Virra SA , firma que nació en los 90 como un proyecto familiar y que hoy exporta parte de su producción, inició una fase de reconversión que marca un punto de inflexión en su camino. Con una finca de 500 hectáreas y un modelo productivo en evolución, la empresa decidió abrirse a nuevos inversores interesados en sumarse a un proyecto sólido, profesionalizado y con horizonte de crecimiento sostenido.
El impulso llegó de la mano de ProInversión, el programa de ProMendoza que brinda asistencia técnica para transformar ideas con potencial en proyectos de inversión claros, ordenados y capaces de atraer capital privado. La iniciativa surgió para responder a una necesidad detectada en la provincia: muchos emprendimientos valiosos no lograban presentarse bajo los estándares que el mercado inversor actual exige.
Carina Forte, socia fundadora de Virra SA, vio en el programa la oportunidad de ordenar procesos, revisar el modelo y pensar a largo plazo. “Una cosa es estar todos los días en el negocio y otra es parar la pelota para pensar. El acompañamiento del profesional Esteban Tuninetti nos obligó a detenernos, reconstruir lo que hacemos y ponerlo por escrito. Mirar el negocio con cuatro ojos y no con dos cambia todo”, resume.
Esa revisión permitió distinguir con claridad las dos principales líneas productivas que definen hoy a la finca. Por un lado, un olivar de 53 hectáreas ya implantadas, aunque con sectores que requieren reposición para alcanzar su densidad ideal. El plan contempla completar esas áreas y encaminarse hacia una producción estimada de 500.000 kilos de aceitunas en cuatro o cinco años. Además, se evalúa incorporar más hectáreas de olivos y realizar mejoras estructurales, como un nuevo pozo y riego por goteo, claves para asegurar calidad y eficiencia.
Uno de los resultados del proceso fue diseñar una propuesta de inversión accesible, escalable y pensada para sumar socios sin la necesidad de grandes desembolsos iniciales.
La segunda línea productiva está enfocada en los cultivos hortícolas, donde la finca dispone de 40 hectáreas aptas para horticultura intensiva. La experiencia piloto con 5,5 hectáreas de ajo resultó altamente exitosa y habilitó una proyección de crecimiento para ese cultivo. La empresa también analiza producir semilla de cebolla e incorporar alternativas complementarias como zapallo, aprovechando la rotación y la posibilidad de generar ingresos cada nueve meses, lo que equilibra el flujo financiero anual.
Gracias al ordenamiento realizado, Virra SA puede hoy presentarse ante inversores con un proyecto claro, realista y escalable. La combinación de cultivos de ciclo largo e intensivo, sumada a una finca con potencial de expansión y a una gestión más profesionalizada, le permite ofrecer un modelo atractivo dentro del agro mendocino.
“Queremos proyectos alcanzables. No buscamos inversiones imposibles, sino socios que quieran crecer con nosotros, aportar desde lo económico o lo estratégico y sentirse parte del desarrollo de la finca. Gracias a ProInversión hoy tenemos claridad: qué queremos hacer, cómo lo vamos a hacer y qué puede ofrecerle cada camino al inversor”, destaca Forte.
Con una estrategia productiva diversificada, infraestructura en mejora y un plan de crecimiento ordenado, Virra SA se consolida como una oportunidad concreta para quienes buscan invertir en el sector agroindustrial de Mendoza. La empresa abre así una nueva etapa, con identidad local y una visión de futuro profesional y sustentable.


