“¿Cómo puedo solucionarme a mí mismo?” Esa fue la pregunta que Sócrates, el padre de la filosofía occidental, se hizo hace más de 2.400 años. Y aunque el tiempo haya pasado, sigue siendo tan incómoda como necesaria. La filósofa y escritora Agnes Callard la retoma en su nuevo libro Sócrates Abierto: El Caso de una Vida Filosófica, para recordarnos que la búsqueda de una vida feliz no empieza en los demás, sino en uno mismo.
Profesora de la Universidad de Chicago y especialista en filosofía antigua, Callard destaca que esta pregunta puede marcar la diferencia entre una vida vivida con consciencia y otra que simplemente se arrastra. En tiempos de redes sociales, grietas ideológicas y juicios veloces, mirar hacia adentro suena contracultural. Pero ahí está el verdadero ejercicio filosófico.

La autora insiste: no se trata de teorías abstractas, sino de incorporar la reflexión a lo cotidiano. Nuestras conversaciones, decisiones y errores también son filosofía en acción, si aprendemos a verlas con atención.
Sócrates no buscaba verdades absolutas, sino mejores preguntas. Y vivir de manera filosófica, como propone Callard, es aceptar que nunca estamos “listos”, pero que el deseo de entendernos es en sí mismo una forma de libertad. Quizás no se trata de tener todas las respuestas, sino de no dejar de preguntar quiénes somos y en qué podemos mejorar.
