La salida de Carrefour de Argentina atraviesa su momento más incierto. Luego de varios meses de negociaciones sin avances concretos, ofertas que no prosperaron y la baja de interesados clave, el grupo francés comenzó a evaluar la posibilidad de frenar la venta y continuar operando en el mercado local.
La intención de abandonar el país había sido anunciada en julio del año pasado como parte de una estrategia global de la compañía, orientada a concentrar sus operaciones en mercados considerados más estables y rentables, como Francia y España. En ese momento, la decisión apuntaba a reducir la exposición a economías con alta volatilidad económica y regulatoria.
Sin embargo, el proceso de venta se fue complicando con el correr de los meses. Las negociaciones no avanzaron como se esperaba y los plazos comenzaron a correrse, al punto de que hoy la definición sobre el futuro de la filial argentina permanece abierta.

Un proceso de venta que no prospera
Para avanzar con la salida, el directorio de Carrefour en Francia había contratado al Deutsche Bank, que se encargó de ofrecer las operaciones locales del grupo. El paquete incluía unas 700 sucursales de distintos formatos, una financiera propia y una participación de mercado cercana al 21%.
De ese proceso surgió una lista corta de interesados integrada por Francisco De Narváez, dueño de la cadena Changomás; el grupo chileno Cencosud; el fondo estadounidense Klaff Realty y Alfredo Coto, propietario de la cadena Coto. Con el paso del tiempo, varios de esos jugadores se retiraron de la negociación.
En ese escenario, Francisco De Narváez quedó como el principal candidato. A mediados de noviembre presentó una oferta formal de 1.000 millones de dólares y manifestó su intención de mantener la marca Carrefour en Argentina. Para ese proyecto sumó a Eduardo Elsztain, al fondo L. Catterton y a Juan Pazo, a quien le ofreció el rol de CEO en caso de concretarse la operación.
Actualmente, Carrefour solo mantiene conversaciones con De Narváez, quien controla el 60% del grupo GDN, mientras que el 40% pertenece a L. Catterton. No obstante, la propuesta no terminó de convencer a la casa matriz. En Francia consideran que el monto ofrecido está por debajo del valor esperado y, además, existen dudas sobre la capacidad de financiamiento del empresario para cerrar la operación.
Fuentes del mercado señalaron que el principal obstáculo es económico y que el financiamiento necesario para cerrar el acuerdo aún no está asegurado. A esto se suma que Carrefour debía definir el futuro de su filial argentina antes de que finalice enero, un plazo que hoy parece cada vez más difícil de cumplir. Con negociaciones trabadas y una única oferta que no convence ahora el grupo francés analiza seriamente frenar el proceso de venta y seguir operando en Argentina.


