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Los salarios perdieron contra la inflación en el primer semestre y crece la incertidumbre para la segunda mitad del año

Dos relevamientos realizados en Mendoza muestran que los sueldos quedaron por debajo de la inflación durante los primeros meses de 2026.

centro peatonal

El cierre del primer semestre dejó una preocupación central para trabajadores y empresas: la pérdida del poder adquisitivo de los salarios. Distintos estudios realizados en Mendoza coinciden en que los ingresos quedaron rezagados frente al avance de los precios, un fenómeno que impacta directamente en el consumo, el endeudamiento de los hogares y la dinámica del mercado interno.

Si bien la inflación mostró una desaceleración en los últimos meses, los ajustes salariales no alcanzaron para compensar completamente la suba acumulada de los precios. La situación se refleja en la caída de las ventas en sectores clave como gastronomía, supermercados e indumentaria, además del incremento de la morosidad y la necesidad de muchas familias de recurrir al crédito para sostener sus gastos cotidianos.

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Un segundo semestre con expectativas moderadas

Las perspectivas para la segunda mitad de 2026 muestran un escenario de cautela. Analistas económicos consideran que una inflación más baja podría permitir que los salarios comiencen a emparejarse con los precios, aunque no necesariamente recuperar lo perdido durante los últimos años.

A esto se suma un mercado laboral cada vez más exigente, con mayores niveles de informalidad, más personas buscando empleos complementarios y una creciente presión sobre los ingresos. Este contexto genera un efecto de contención salarial que limita la posibilidad de mejoras significativas en el corto plazo.

Además, la desaceleración de la actividad económica y la caída de las ventas dificultan que muchas empresas puedan otorgar incrementos superiores a la inflación.

Las empresas prevén aumentos que apenas acompañarían los precios

Las encuestas empresariales realizadas en Mendoza muestran que más de la mitad de las compañías adoptó esquemas de revisión salarial trimestral para intentar acompañar el contexto económico.

Sin embargo, las proyecciones para el cierre del año indican que los incrementos salariales previstos rondarían el 27,5% promedio, mientras que las expectativas inflacionarias se ubican cerca del 30%. Esto implica que, en el mejor de los casos, gran parte de los trabajadores terminaría el año con un empate frente a la inflación.

Las diferencias también aparecen según el tamaño de las empresas. Mientras las organizaciones más grandes proyectan aumentos que podrían ubicarse por encima de los precios, muchas pymes mantienen previsiones más conservadoras y podrían cerrar el año con pérdidas reales en sus salarios.

Mendoza sigue entre las provincias con menores salarios relativos

La situación salarial de Mendoza continúa mostrando una posición rezagada respecto de otras provincias del país. Factores vinculados a la estructura productiva local explican parte de esta realidad.

Mientras jurisdicciones con fuerte presencia de sectores como petróleo y minería exhiben ingresos más elevados, Mendoza mantiene niveles salariales más moderados, lo que reduce la capacidad de compra de los trabajadores frente al costo de vida.

Los estudios realizados durante el primer semestre reflejan que los salarios fuera de convenio registraron ajustes insuficientes para compensar la inflación acumulada, especialmente en pequeñas y medianas empresas.

Aumentos concentrados y escasa actualización salarial

Uno de los fenómenos observados durante el segundo trimestre fue la concentración de los incrementos en un solo momento del período. La mayoría de las empresas otorgó ajustes durante abril y luego prácticamente congeló las actualizaciones en mayo y junio.

En el caso de las pymes, una proporción significativa decidió postergar aumentos o aplicar correcciones más moderadas, generando una brecha cada vez mayor respecto del avance de los precios.

En términos generales, aproximadamente la mitad de las organizaciones logró ajustar salarios en línea con la inflación, mientras que la otra mitad quedó por debajo o directamente no aplicó actualizaciones durante el período analizado.

Cautela en las contrataciones y más beneficios no salariales

El contexto económico también impacta en las decisiones de contratación. La mayoría de las empresas no prevé incorporar personal en el corto plazo, aunque tampoco proyecta reducciones significativas de su plantilla.

Frente a las dificultades para mejorar salarios, las organizaciones comenzaron a reforzar estrategias vinculadas a beneficios no salariales para atraer y retener talento.

Entre las alternativas más valoradas aparecen la flexibilidad horaria, los días libres adicionales, las vacaciones extendidas y los esquemas híbridos de trabajo. Estas herramientas ganan protagonismo porque representan un bajo costo para las empresas y una mejora concreta en la calidad de vida de los trabajadores.

Un escenario que sigue abierto

La evolución de los salarios durante la segunda mitad de 2026 dependerá de múltiples factores: la inflación, el nivel de actividad económica, el empleo y la capacidad de las empresas para sostener aumentos.

Por ahora, el panorama muestra que la recuperación del poder adquisitivo continúa siendo uno de los principales desafíos para la economía argentina. Aunque la desaceleración inflacionaria genera expectativas positivas, los especialistas coinciden en que todavía no existen señales claras de una recomposición salarial significativa.

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