El presidente Luiz Inácio Lula da Silva encabezó este lunes la inauguración de la usina termoeléctrica GNA II en Río de Janeiro, que se convierte en la mayor planta de energía a gas natural de Latinoamérica. La obra, declarada estratégica dentro del nuevo Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC), demandó una inversión de 7.000 millones de reales (unos 1.273 millones de dólares) y puede abastecer a ocho millones de hogares.

La GNA II forma parte de un complejo energético que alcanza los 3 GW de capacidad instalada. Opera con un modelo de ciclo combinado que permite reducir el consumo de combustible y las emisiones de carbono. Además, está preparada para funcionar con hasta 50% de hidrógeno y utiliza agua de mar en su sistema de refrigeración.
Durante el acto, Lula aseguró que Brasil puede ser “imbatible” en la transición energética. El ministro de Energía, Alexandre Silveira, destacó que el proyecto demuestra el regreso de las inversiones extranjeras de largo plazo, apostando al crecimiento económico y la generación de empleo.



