En un hecho inédito para el sistema penitenciario argentino, el Servicio Penitenciario de Mendoza incorporó a Ibra y Canela, dos labradoras negras especialmente entrenadas para detectar dispositivos electrónicos dentro de las unidades carcelarias. Esta innovadora iniciativa posiciona a la provincia a la vanguardia en el uso de caninos para seguridad penitenciaria, tradicionalmente limitado a la detección de drogas o explosivos.

El entrenamiento de las perras requirió un meticuloso proceso de adaptación. En primera instancia, Ibra y Canela desarrollaron un fuerte vínculo con sus guías, base fundamental para cualquier trabajo de detección. Posteriormente, mediante técnicas de refuerzo positivo que transforman el trabajo en un juego, aprendieron a asociar el olor característico de los componentes electrónicos con su recompensa favorita: una pelota de tenis.
Cuando Ibra o Canela detectan un dispositivo, se sientan frente al lugar donde se encuentra y mantienen una posición estática, permitiendo al personal penitenciario realizar requisas específicas sin necesidad de procedimientos invasivos.

La implementación de este programa responde al creciente problema del uso ilegal de celulares en prisiones, que facilitan actividades delictivas tanto al interior como al exterior de los penales. Mientras Ibra y Canela continúan su labor, se evalúa ampliar el programa a otras unidades del país, marcando un precedente en el combate contra el ingreso de tecnología prohibida a las cárceles.



