Luego de batallar por años como emblema de las Madres de Plaza de Mayo, murió este jueves Nora Morales de Cortiñas, o simplemente Norita. Sin embargo, su legado continuará en la lucha por la memoria, verdad y justicia y todas las batallas por los derechos humanos por librar.
Nora supo unir historia y memoria con resistencia y lucha y ser la semilla para la conciencia política de distintas generaciones con su activismo por los derechos humanos, el feminismo con la campaña por el aborto legal hasta su compromiso con la defensa de los trabajadores.
Un legado que nunca morirá
Cortiñas había nacido el 22 de marzo de 1930 y fue una incansable defensora y militante de los derechos humanos en Argentina, cofundadora de Madres de Plaza de Mayo y posteriormente de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora.
Se desempeñó como psicóloga social y profesora en la facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. Doctora honoris causa por la Universidad Libre de Bruselas en el año 2000, la Universidad de Salta en 2004, y la Universidad de Buenos Aires en 2012.
Su vida cambió para siempre cuando el 15 de abril de 1977 su hijo Gustavo fue detenido, secuestrado y desaparecido en la estación de Castelar, provincia de Buenos Aires. En el momento del secuestro, Gustavo era estudiante universitario y colaboraba con el padre Carlos Mugica en la Villa 31. Tenía 24 años. Desde ese momento año, Norita se unió a las Madres de Plaza de Mayo y exigió por su aparición con vida, además de memoria, verdad y justicia.
También se convirtió en embajadora en todas las luchas del mundo, allí donde la llaman, siempre expresó la solidaridad con los que más sufren. Norita también se convirtió en una referente en la lucha por los derechos de las mujeres y las disidencias. En 2018, mostró su apoyo a la causa del aborto legal, fue oradora en la marcha de Ni una menos.



