El panorama salarial argentino se presenta complejo en abril de 2025. Mientras la Confederación General del Trabajo (CGT) se prepara para un paro nacional el próximo 10 de abril, y la inflación continúa erosionando el poder adquisitivo, diversos gremios lograron negociar aumentos salariales que superan las restricciones gubernamentales. Estas negociaciones se realizaron mediante estrategias alternativas que evitaron la necesidad de homologación oficial.

Según datos recientes del INDEC, en enero se registró una caída en los salarios formales en relación con la inflación, profundizando una tendencia preocupante. Los empleados públicos, en particular, sufrieron una disminución significativa en su capacidad de compra.
Sin embargo, varios sectores alcanzaron mejoras salariales para abril:
- Comercio: el salario básico inicial, más una suma no remunerativa, alcanzará aproximadamente $985.000.
- Construcción (UOCRA): se acordó un aumento trimestral del 4,3%, dividido en tres pagos, más una suma fija no remunerativa de $20.000 para febrero y marzo.
- Sanidad (FATSA): se aplicará un incremento pendiente del 1,6% sobre el salario básico.
- Bancarios: el salario básico se elevará hasta aproximadamente $1.644.290.
- Farmacéuticos: recibirán una suma no remunerativa en febrero, que va de $43.675,45 a $66.256,76 según la categoría, y un salario de aproximadamente $2.567.812 en abril.
- Vigiladores: el salario bruto llegará a $1.303.875.
- Encargados de edificios: en marzo obtendrán un aumento salarial más una suma fija de $50.000, que se incorporará al básico en abril y mayo. Un encargado permanente con vivienda categoría 1 percibirá $810.321, mientras que uno sin vivienda cobrará $952.451.

Estos aumentos evidencian la presión de los sindicatos por recuperar terreno frente a la pérdida del poder adquisitivo, en un contexto de inflación y protestas laborales crecientes.



