El reclamo de la Policía de Santa Fe sumó un nuevo capítulo de tensión en Rosario, donde efectivos y familiares mantuvieron la concentración frente a la Jefatura tras la suspensión de la reunión prevista con funcionarios provinciales. La falta de una oferta salarial concreta profundizó el malestar y extendió las medidas de fuerza.
Durante la protesta se registraron quema de gomas, “sirenazos” y la paralización de al menos veinte móviles policiales. Según el Ministerio de Seguridad, varios agentes abandonaron sus puestos y dejaron patrulleros estacionados frente a la sede policial, lo que derivó en la apertura de actuaciones administrativas y el pase a disponibilidad de efectivos, con retiro de arma y chaleco.

El ministro Pablo Cococcioni reconoció que el reclamo salarial es “legítimo”, pero denunció la presencia de acciones “antijurídicas” que afectaron el despliegue preventivo. Desde la representación de los policías cuestionaron la ausencia de una propuesta formal y exigieron una recomposición salarial integral, al considerar insuficientes los pluses anunciados por el Ejecutivo.
A la discusión salarial se sumaron reclamos por condiciones laborales, jornadas extensas y falta de descanso, además de pedidos de mayor atención a la salud mental del personal. Mientras la protesta continúa en el centro rosarino, en el Gobierno provincial crece la preocupación por un posible efecto contagio en otras provincias, luego de que en Entre Ríos se anunciara una manifestación para marzo.



