Ocho gendarmes mendocinos del Escuadrón 27 “Uspallata” lograron hacer cumbre en el Cerro Aconcagua, en el marco de una expedición que forma parte esencial del entrenamiento del gendarme montañés. La actividad tuvo como objetivo fortalecer las capacidades físicas y profesionales necesarias para desempeñarse en zonas de alta montaña y en condiciones extremas.
La ascensión al cerro más alto de América implicó afrontar severas inclemencias climáticas, con temperaturas que pueden descender hasta los -25 grados, además de la reducción de oxígeno propia de la altitud. Para alcanzar la cima, los efectivos del Grupo Especial de Alta Montaña (GEAM) debieron someterse previamente a un riguroso y prolongado entrenamiento físico y técnico.

Un entrenamiento clave
Este tipo de prácticas resulta clave para que el personal de Gendarmería Nacional esté preparado para cubrir eficazmente distintos puntos del país, en especial aquellos de difícil acceso. Entre ellos se encuentran los pasos no habilitados y diversas zonas de la Cordillera de los Andes, donde las tareas de control, rescate y vigilancia requieren un alto nivel de especialización.
Desde la fuerza destacaron que estas expediciones no solo fortalecen el rendimiento individual, sino que también consolidan el trabajo en equipo, la planificación y la capacidad de respuesta ante situaciones adversas, aspectos fundamentales para el cumplimiento de las misiones que Gendarmería desarrolla en la región andina y en todo el territorio nacional.






