Por decisión unánime, un jurado popular encontró este viernes culpable a Marcelo Gastón Mendoza Carrizo, de 33 años, por el homicidio de Juan Mauricio Villanueva, el fletero que murió a inicios de abril de 2022 en Guaymallén.
En este sentido, Gastón Mendoza fue condenado a prisión perpetua por el delito de "homicidio criminis causa en concurso real de robo agravado por el uso de arma de fuego apta para el disparo", en calidad de coautor. El caso ya tenía a un condenado, Gabriel Alejandro Romero, de 37 años, quien confesó y pactó con la fiscalía la prisión perpetua en un juicio abreviado, en marzo de este año.
El juicio por jurado, compuesto por 12 mendocinos, inició el pasado lunes 12 de agosto, en el Polo Judicial. En este marco, se encontró a Marcelo Gastón Mendoza culpable del crimen. Su cómplice, Romero, quien recibió la misma imputación, fue quien le disparó a la víctima fatal.

Un crimen que conmovió a Mendoza
En el 2022, el fletero Juan Mauricio Villanueva vivía en calle Gutemberg al 2.300, de Guaymallén. Aquel 10 de abril, durante la noche, llegó en compañía de su madre luego de haber asistido ese domingo a una misa. A bordo de una Nissan Frontier, Villanueva estacionó en el puente de su casa y se bajó para abrir la puerta de la cochera. En ese momento, estando de espaldas a la situación, dos delincuentes se metieron en el vehículo.
Uno de los malvivientes se puso frente al volante y el otro sacó a la mujer bruscamente, haciéndola caer al piso. Así, arrancaron el rodado y fueron perseguidos por Villanueva, quien creyó que los sujetos escapaban con su madre a bordo de la Nissan Frontier. Por esto, decidió colgarse en la parte trasera de la misma.
Estando en la cajuela, fue arrastrado durante algunos metros, hasta que en la esquina de calle Los Álamos frenaron -dejando una marca en el asfalto- y uno de ellos descendió y le disparó en el pecho. Luego, los agresores escaparon en la camioneta.
Villanueva quedó herido y un vecino se acercó a asistirlo. A esta persona le dijo que le habían tirado con un revólver calibre 32, lo cual después fue corroborado, y que uno de los sujetos tenía una estrella tatuada al lado del ojo izquierdo.
La información se la repitió a los policías que llegaron a la escena e incluso a los detectives de Homicidios que se trasladaron al Hospital Central, donde quedó internado. Allí peleó por su vida durante nueve días, hasta que falleció el 19 de abril.



