Un viaje al corazón: Reencuentro de la promoción ´60 de la Escuela Blanco Encalada de Junín
El pasado domingo, se dio un nuevo encuentro de emociones al reencontrarse la promoción 1960 en donde entre risas y brillos en los ojos, más de seis décadas de amistad y vivencias detuvo el tiempo.
En el ambiente con tantas historias que recordaban vibraba una energía especial. Abrazos llenos de cariño, eran una caricia al alma evocando esa infancia. Las arrugas en sus rostros no podían ocultar las sonrisas, recordando que, en el fondo, seguían siendo aquellos niños llenos de ilusiones. Cada relato venía cargado de vivencias, reflejando las huellas que la escuela dejó en sus vidas, ese lugar en donde no solo aprendieron a leer y escribir, sino a soñar. El recuerdo de los juegos del patio y las risas compartidas llenaron el aire de magia.
Aunque el tiempo los llevó por caminos diferentes, el amor y la amistad que forjaron son eternos. Dicen que "recordar es volver a vivir", la escuela que los unió les creó un lazo irrompible: "Es muy lindo rescatar los que nos pasa a toda la promoción, a pesar de los años y vernos tan mayores, pienso cuantas cosas que hemos vivido, nos une una amistad muy grande y los quiero a todos como hermanos, hasta la pareja de cada uno ha pasado a ser parte del grupo", afirmó emocionada Cristina Echegaray.
Más allá de tanta celebración, no pudieron evitar sentir una profunda tristeza por la ausencia de los compañeros que ya no están, aunque sienten que su esencia permanece entre ellos, hicieron la promesa de mantenerlos vivo en la memoria, honrando esa amistad. "Fue una alegría poder asistir, desde hace años que ésta juntada es familiar, desde chica participé y que ahora me hayan invitado, estando mi mamá fallecida, fue un placer volver a estar con ellos" refirió Patricia, hija de Marta Bustos una de las que dejaron huellas en el grupo.
Durante varios meses planeaban los encuentros, año tras año fueron cambiando de lugar, se fueron agregando caras nuevas (hijos, yernos, nueras y nietos) y tristemente faltando otras. "Somos una de las pocas promociones que se juntan todos los años, si es que no somos la única, acá hay tiempo y dedicación para compartir cosas lindas" contó Horacio Funes que junto con Carlos Redondo fueron los principales ideólogos de estas juntadas. Horacio también durante mucho tiempo fue el encargado de cada reunión tuviera sus souvenirs y regalos.
Uno a uno van tomando la palabra y van expresando lo que sienten: "Ésta promoción es ejemplo de amistad y amor incondicional, para los que aún tenemos el privilegio de compartir la mesa, esta es una oportunidad única de darnos un abrazo enorme y sentirnos los niños que alguna vez fuimos" dice Rodolfo "Pety" Bocardo. Mientras que otros como Marcelo Cartechini, emigraron del pueblo, pero siempre están atentos a cada llamado: "Yo me fui muy pequeño de Junín, con 13 años y nunca dudé en juntarme con aquellos con los que compartí esos momentos tan especiales" agregando, "llegábamos muy temprano con la pelota de trapo hecha con las medias de mi viejita y en el guardapolvo blanco siempre quedaba el sello de esa pelota".
El reencuentro de la promoción 1960 de la Escuela Blanco Encalada no solo fue una celebración de la amistad, sino un recordatorio de que aunque los años pasen, siempre estarán juntos. En cada abrazo, en cada lágrima compartida, brilla la esencia de una etapa que, aunque lejana en el tiempo, sigue viva en el corazón de cada uno de ellos. Porque al final, estos momentos son los que realmente importan.