Con el cierre formal del juicio oral, la Justicia federal mendocina puso punto final a una causa que expuso el funcionamiento interno de una organización ilícita enquistada en el Poder Judicial. La sentencia contra Walter Bento, condenado a 18 años de prisión, fue calificada por el fiscal Dante Vega como “razonable, significativa y absolutamente histórica”.

“Nunca en el país se impuso una pena así de voluminosa en un caso de corrupción y menos aún por corrupción judicial”, afirmó Vega, al remarcar que el fallo reconoció el rol central de Bento como jefe de una estructura criminal permanente, y no como un actor aislado.
El fiscal recordó que la investigación comenzó con un grupo reducido de personas y sin certezas sobre su alcance. “Sabíamos que enfrentábamos a una persona muy poderosa, pero fuimos desentrañando de a poco toda esta trama delincuencial”, explicó. El avance de la causa permitió reconstruir el circuito de coimas, los favores procesales y la participación de abogados y intermediarios.

Uno de los elementos clave fue el análisis del teléfono celular del narcotraficante Walter Bardinella Donoso, que reveló contactos directos y fluidos con Bento. “Ahí estaban las pruebas más claras de la relación íntima que mantenían”, sostuvo Vega. En ese contexto, aclaró que el homicidio del despachante de aduana Diego Aliaga, si bien se incorporó al expediente, no fue el eje central de la investigación.
El proceso no estuvo exento de tensiones. Vega admitió haber sido blanco de ataques personales y relató que llegó a contar con custodia y chaleco antibalas. “Fue un juicio muy largo, traumático y perturbado por los imputados y sus defensores”, describió.
Finalmente, el fiscal descartó presiones políticas y subrayó el valor institucional del fallo: “Hemos dado un mensaje clarísimo a la sociedad: se puede seguir confiando en el Poder Judicial. El propio sistema fue el que permitió llegar hasta acá”.



