Desde la tarde de este miércoles, vecinos y vecinas del barrio Borbollón Norte, en Las Heras, sostienen una vigilia pasiva en la puerta de la casa del presunto abusador de una joven de 20 años. El hecho ocurrió el último lunes, la víctima logró escapar por sus propios medios y dar aviso. Desde entonces, el hombre permanece prófugo y es intensamente buscado por la policía.
El hecho ocurrió cuando la joven regresaba desde el centro en colectivo y mantenía contacto con su madre por mensajes. Cerca de las 13 horas, dejó de responder. Al no llegar a su domicilio, su mamá comenzó a pedir ayuda en el grupo de vecinos del barrio. Ante la falta de respuesta oficial, un grupo se organizó para salir a buscarla.

Cerca de las 19, un colectivo de la línea 665 llegó a toda velocidad por San Ramón. El chofer se detuvo al ver al grupo reunido y de la unidad bajó la joven, visiblemente alterada. Según el relato de una vecina, la víctima le contó que venía corriendo desde el fondo de la calle “y que le habían hecho de todo”.
La joven fue asistida por su familia y por personal policial. Según su testimonio, el agresor vivía a pocos metros de su casa. Cuando los vecinos fueron al lugar, el hombre escapó por el fondo del terreno hacia un descampado. Esa fue la última vez que se lo vio. Desde entonces, el sospechoso es buscado con apoyo de drones y un helicóptero que sobrevoló la zona el lunes por la noche.
La Policía llegando al barrio Borbollón Norte este miércoles por la noche. Fuente: Gentileza.
En los días siguientes, la ausencia de información oficial y la indignación por la impunidad impulsaron a los vecinos a reunirse frente a la vivienda del agresor, donde nació la vigilia. “Queremos mostrar que estamos, que no nos olvidamos, que vamos a seguir exigiendo justicia y que lo busquen hasta que lo encuentren”, señalaron.
“La policía no se ha ido nunca del todo. Hay presencia, pero no sabemos nada. Nos sentimos atados de manos”, manifestó una vecina en diálogo con Diario Mendoza.
La vigilia —que incluye una mateada vecinal y carteles de reclamo— se sostiene sin interrupciones y se evalúa día a día cómo continuar. “Hasta esta mañana no había nada armado, pero esta tarde dijimos: 'Hagamos algo, no puede ser'”, resumió la vecina.
Además del impacto del caso, en Borbollón Norte crece el reclamo por la presencia del Estado. El barrio no tiene comisaría, muchas luminarias están apagadas y los delitos han aumentado.

