La ciudadanía italiana, que durante décadas fue considerada una “puerta de entrada a Europa” y un derecho casi garantizado para miles de descendientes de italianos en la Argentina, quedó restringida por una nueva ley que limita severamente el alcance del ius sanguinis. Desde ahora, solo podrán acceder a la ciudadanía los hijos y nietos de italianos, excluyendo a los bisnietos y tataranietos, salvo contadas excepciones.
Con 137 votos a favor y 83 en contra, la Cámara de Diputados de Italia aprobó este martes el decreto-ley 36, que ya contaba con media sanción del Senado y fue impulsado por el gobierno de Giorgia Meloni. La norma fue firmada por el presidente de Italia y publicada en el Boletín Oficial, por lo que ya comenzó a regir.
Fin del ius sanguinis extendido
Hasta ahora, el acceso a la ciudadanía italiana por sangre no tenía límite generacional: alcanzaba a cualquier descendiente que pudiera probar su línea familiar directa. Esa posibilidad se termina con la entrada en vigencia del nuevo artículo 3-bis, inciso c, que establece que sólo podrán transmitir la ciudadanía los padres o abuelos italianos, y que esos ascendientes no deben haber sido naturalizados argentinos.
Esto deja afuera a la mayoría de los solicitantes argentinos actuales, que son bisnietos o incluso tataranietos de inmigrantes italianos.
Solicitudes bajo la vieja ley
Según estimaciones extraoficiales de consulados italianos en el país, entre 40.000 y 60.000 solicitudes están en curso en Argentina, la mayoría iniciadas por bisnietos. Estas carpetas se regirán por la ley anterior, pero habrá un corte temporal: solo serán válidas aquellas solicitudes presentadas hasta el 27 de marzo de 2025 a las 23.59 (hora de Roma) con toda la documentación completa.
También se respetarán los turnos consulares ya asignados antes de esa fecha, aunque sean para días posteriores. En cambio, quienes no lograron presentar su carpeta o no consiguieron turno antes del corte, quedarán excluidos.

Un muro burocrático
El decreto fue sorpresivo: no hubo aviso previo ni comunicación por parte de los consulados. Y en un contexto donde el sistema Prenot@Mi —el sistema de turnos online— ya presentaba graves demoras y falta de disponibilidad, el nuevo marco legal se volvió un muro infranqueable para miles de argentinos.
“Esa barrera burocrática se convirtió en un muro legal, y no se está teniendo en cuenta que esto es discriminatorio hacia quienes nacieron fuera de Italia”, expresó el diputado italo-argentino Franco Tirelli, representante del MAIE (Movimiento Asociativo Italianos en el Exterior). Tirelli anticipó que impulsarán una acción para que la Corte Constitucional declare la inconstitucionalidad del decreto.
Qué pasa con los hijos menores
Una excepción contemplada en el decreto es para los hijos menores de quienes ya son ciudadanos italianos, sin importar si lo son por nacimiento o reconocimiento.
Los nacidos antes del 27 de marzo de 2025 tendrán tiempo hasta el 31 de mayo de 2026 para ser inscriptos en el sistema Fast It del consulado correspondiente. Los nacidos después de esa fecha tendrán un plazo de un año desde su nacimiento para completar el trámite online.
Reacciones y costos
En redes sociales y foros, la noticia generó una ola de indignación. Las palabras más repetidas fueron “injusticia”, “discriminación” y “cierre”. Muchos argentinos sienten que Italia les dio la espalda, pese al fuerte lazo histórico y cultural.
Además, el decreto suma un nuevo costo fijo de 250 euros para los trámites de readquisición de ciudadanía, lo que impacta especialmente en quienes se encuentran en situación económica vulnerable.
¿Qué pasa si ya tengo ciudadanía?
Quienes ya obtuvieron la ciudadanía italiana no verán afectados sus derechos. Pero si no llegaron a presentar su carpeta o si estaban esperando un turno, quedarán automáticamente fuera del sistema.
¿Hay alternativas para los bisnietos?
La única vía posible para los bisnietos o tataranietos argentinos será viajar a Italia, fijar residencia legal durante al menos dos años en una comuna italiana, y desde allí solicitar la ciudadanía. Para eso, recibirán un permesso di soggiorno (permiso de residencia) que habilita el trámite.
Muchos ya habían emigrado para agilizar el proceso ante la falta de turnos consulares, y quedaron en medio de esta nueva restricción legal.

