Las rutinas de maquillaje son un aspecto fundamental en la vida de muchas personas. Todos las variables se conjugan a la hora de lograr un buen resultado, desde la elección de los productos hasta el mantenimiento de los elementos que se utilizan para la aplicación de los mismos.
La calidad del maquillaje es casi tan importante como la calidad de la brocha y los cuidados a tener en cuenta para mantenerla en óptimas condiciones. Una brocha sucia puede favorecer la aparición de impurezas en la piel.
¿Cuándo una brocha es de buena calidad?
Una brocha de maquillaje es de buena cualidad cuando:
- Tiene cerdas suaves y densas que no se desprenden fácilmente.
- Ofrece una aplicación uniforme y sin rayas de los productos de maquillaje.
- Está bien construida y resistente para una larga durabilidad.
- No provoca irritación en la piel y es fácil de limpiar y mantener.

Guía práctica para limpiar tus brochas
Frecuencia: es conveniente limpiar las brochas con intervalos frecuentes de 15 días aproximadamente. Las más “sucias“ son las que aplican productos cosméticos fluidos. Éstas pueden lavarse con agua y jabón neutro luego de cada aplicación o uso y dejarlas secar boca abajo para que no se desprendan las cerdas.
Cuidado de los materiales: si la brocha es utilizada para la aplicación de polvos, alcanza con una limpieza mensual. Si son de fibra natural, usa un limpiador suave o shampoo neutro sin revolver las cerdas ni presionar la brocha boca abajo porque podrían romperse y desprenderse.
Secado: la mejor forma de lavar las brochas es sobre la palma de la mano sin presionar ni jalar. El secado requiere de la utilización de una toalla de papel presionando suavemente. Nunca usar el secador de pelo.


