El vinagre es un producto utilizado para diversos fines pero cuando se habla de limpieza, existe un tipo específico que prevalece también conocido como “vinagre de limpieza concentrado”.
Una de las diferencias principales entre los tipos de vinagre que existen es el grado de acidez. En ese sentido, el más común presenta una acidez que oscila entre el 3% y el 5%, mientras que en el caso del concentrado los niveles ascienden a un 8% y 10%.
El grado de acidez determina la eficacia como elemento natural para la limpieza pero, en ocasiones, es necesario diluirlo.

Cómo diluir los distintos tipos de vinagre
Siguiendo un sencillo procedimiento se logran óptimos resultados. Una fórmula básica consiste en mezclar 1/3 de vinagre concentrado con 2/3 de agua y aplicar sobre la superficie en cuestión. En este caso, hay que tener en cuenta la superficie a limpiar y, si es necesario, modificar la fórmula básica. El vinagre para limpieza aumenta su eficacia si se lo aplica sobre una superficie rociada previamente con un poco de bicarbonato de sodio.
En el caso del vinagre específico para consumo personal, lo aconsejable es aumentar un poco las proporciones, logrando una mezcla que sea mitad agua mitad vinagre.

Para lograr que quede un aroma agradable, se puede sumar a la mezcla un poco de jugo de limón. Si se usa el vinagre tradicional, hay que poner la misma cantidad de este y de limón, y dos partes de agua.
El vinagre blanco puede combinarse con aceite de oliva para la limpieza de cueros utilizando la misma cantidad de cada elemento y frotando el líquido obtenido sobre la superficie a limpiar.


