El histórico entendimiento diplomático global comenzó a mostrar sus primeras tensiones operativas. Los principales ejecutivos del sector naviero manifestaron su profunda preocupación debido a que el lenguaje técnico del acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán podría abrir el camino para la introducción de cobros y peajes obligatorios en el estrecho de Ormuz una vez transcurrido un plazo de 60 días, alterando el estatus de libre acceso que históricamente rigió en la región.
Según las cláusulas suscritas, Teherán queda facultado para negociar junto a Omán y otros Estados del Golfo el esquema de "servicios marítimos" en la zona. Desde la Cámara Internacional de Comercio Marítimo y el organismo Intertanko advirtieron que la redacción ambigua podría utilizarse para implementar gravámenes directos a la industria naviera o, en su defecto, forzar un esquema de financiamiento similar al esquema voluntario del estrecho de Malaca, utilizado para costear infraestructura de navegación y contingencias ambientales.

La postura de las potencias y el contraataque iraní
Frente a las advertencias corporativas, el vicepresidente norteamericano JD Vance buscó llevar tranquilidad a los mercados al declarar que las vías navegables internacionales deben permanecer estrictamente libres de peajes. El funcionario argumentó que el pacto busca trazar un marco de seguridad conjunto para evitar que el canal vuelva a ser utilizado como un punto de estrangulamiento de la economía global. En sintonía, el Comando Central de EE.UU. (CENTCOM) anunció el cese definitivo y efectivo de su bloqueo naval sobre los puertos de la república islámica.
Sin embargo, la postura de las autoridades norteamericanas choca con la lectura de la contraparte. La agencia de noticias oficial de Irán, ISNA, ratificó que los términos del entendimiento habilitan la recaudación de tasas por servicios logísticos. Cabe destacar que el país persa no forma parte de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, el marco normativo internacional que restringe la potestad de los Estados ribereños para gravar el tránsito inocente de buques extranjeros.

Logística bajo revisión y buques varados
Pese a que el tratado de cese del fuego prohíbe formalmente la imposición de tarifas por un período inicial de 60 días, la tensión en la zona sigue afectando la logística de las grandes corporaciones. Mientras las empresas actualizan sus protocolos de contingencia y revalúan las pólizas de seguro, un informe sectorial basado en datos de la consultora Kpler reveló el impacto remanente del conflicto bélico:
Tipo de Embarcación Estado Operativo Buques tanqueros de crudo y refinados Más de 200 unidades cargadas y retenidas Cargueros comerciales y portacontenedores Cerca de 350 embarcaciones a la espera de reactivación Total de la flota civil afectada Al menos 550 embarcaciones varadas en el Golfo
A pesar de que firmas asiáticas y europeas ya iniciaron los primeros movimientos de navegación bajo su propio riesgo, la recién fundada Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico dictó directivas estrictas para que las tripulaciones eviten maniobras apresuradas hasta que se declare de forma oficial el nuevo estado operativo de la estratégica vía marítima.
