La suba del dólar durante julio comienza a reflejarse en los precios de agosto, según los primeros informes privados. Un relevamiento de la consultora LCG reveló que el rubro alimentos y bebidas registró un aumento del 2% en la primera semana del mes, cortando con cuatro semanas consecutivas de desaceleración.

El dato surge en medio de la discusión por el pass-through, el traslado de la devaluación a los precios, que el Gobierno intenta minimizar argumentando nula emisión monetaria y exhortando a los supermercadistas a rechazar listas de precios con correcciones.
Dentro de la suba semanal, carnes (3,9%), verduras (5%) y frutas (3,1%) explicaron casi el 90% del incremento. También destacaron los aumentos en panificados, cereales y pastas (3,1%). No obstante, un 72% de los productos relevados no tuvo variación de precios. El estudio abarcó 8000 productos en cinco supermercados.
El ministro de Economía, Luis Caputo, insistió en que será clave el "acostumbramiento" de los empresarios para evitar que cada volatilidad cambiaria se traduzca en remarcaciones. Sin embargo, las cifras de LCG contradicen esa expectativa.

En contraste, el cierre de julio había dejado un escenario más calmo. Según EcoGo, la cuarta semana del mes mostró apenas un 0,03% de aumento en alimentos consumidos en el hogar, lo que llevaría la inflación del sector a 1,5% mensual, y a 1,8% al sumar los consumidos fuera del hogar. LCG incluso había registrado deflación en las últimas dos semanas de julio (-0,6% acumulado).
El salto de agosto, entonces, marca un cambio de tendencia y deja abierta la incógnita sobre cómo evolucionará la inflación en las próximas semanas, en un contexto donde el mercado y más de 40 consultoras proyectan niveles elevados para fin de año.
