Durante la campaña 2024/25, se sembraron 18,4 millones de hectáreas de soja, un 6,4% más que el ciclo anterior y un 10% por encima del promedio de las últimas cinco campañas, según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. En este contexto, la harina de soja, principal producto de exportación argentino, enfrenta un año desafiante por la baja de precios internacionales.

Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario señala que el valor FOB de exportación cayó a US$281 por tonelada, el nivel más bajo desde hace más de 15 años. Esta baja se debe al aumento del procesamiento de granos para la producción de aceite de soja, impulsado por la demanda de biocombustibles, lo que generó una sobreoferta de harina difícil de absorber por el consumo global.
Pese a este panorama, se proyectan exportaciones de harina por US$9.044 millones en 2025. Si bien esa cifra mejora respecto al año pasado, aún está lejos de los picos históricos. La harina representa actualmente el 13,4% del total exportado por Argentina, mientras que el complejo sojero en su conjunto explica el 27,6% de los envíos al exterior.



