Desde la eliminación del cepo cambiario, el mercado paralelo de compraventa de dólares atraviesa una fuerte retracción. En Mendoza, la actividad de los operadores informales —conocidos como "arbolitos"— se redujo drásticamente: se estima que la demanda de dólar blue cayó entre un 70% y un 80% desde mediados de abril.
El nuevo escenario se explica en gran parte por el acceso liberado al dólar oficial, que, aunque mantiene una cotización levemente superior al informal (unos $40 de diferencia), ofrece mayor seguridad y conveniencia para muchos ahorristas. La diferencia entre ambas cotizaciones ronda apenas el 3%, lo que desalienta a los usuarios a recurrir al mercado paralelo.

En las calles de la Ciudad de Mendoza, el clásico murmullo de “compro, vendo dólares” comenzó a apagarse. La mayoría de los arbolitos han reducido su actividad o directamente desaparecido del circuito céntrico, mientras que quienes continúan en el rubro reconocen que el volumen de operaciones actuales apenas representa entre un 20% y un 30% del movimiento previo al fin del cepo.
¿Quiénes siguen comprando dólar blue?
El perfil de los compradores también cambió. Hoy, el mercado paralelo se sostiene principalmente por personas no bancarizadas —ya sea por decisión propia o por estar fuera del sistema financiero— que utilizan el dólar como reserva de valor. En menor medida, algunos aún lo compran para viajar o hacer compras en el exterior, por ejemplo, en Chile.
Sin embargo, la caída del turismo extranjero en Mendoza también contribuyó al desplome de este mercado. La baja afluencia de visitantes ha reducido otra fuente habitual de dólares circulando en el circuito informal.

Dificultades para reponer stock
Además del descenso en las ventas, los operadores que siguen en actividad enfrentan ahora un nuevo desafío: conseguir billetes. La falta de circulación y el menor ingreso de dólares por vías informales hacen más difícil reponer stock, lo que encarece aún más el negocio y aumenta los riesgos.
Pese a este contexto, algunos se muestran confiados en que el negocio podría reconvertirse o adaptarse con el tiempo, incluso en este nuevo escenario poscepo.



