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CAÍDA GENERALIZADA

Consumo en Mendoza: comercio, construcción y vitivinicultura, siguen bajo presión

La baja en las ventas impacta en comercios, concesionarias, construcción y bodegas. Empresarios advierten que la recuperación aún no logra consolidarse.

comercio

La caída del consumo continúa impactando en distintos sectores de la economía mendocina. Tras más de un año de resultados negativos a nivel nacional, la retracción de la demanda se hace sentir en actividades clave de la provincia, donde empresarios y comerciantes advierten sobre menores ventas, aumento de costos y dificultades para sostener los niveles de actividad.

Si bien la realidad varía según cada rubro, existe un diagnóstico común: los consumidores priorizan gastos esenciales y postergan decisiones de compra, especialmente aquellas vinculadas a bienes durables o inversiones de mayor valor.

El comercio, entre cierres de locales y ventas estancadas

El comercio minorista aparece entre los sectores más afectados. En el microcentro mendocino, comerciantes aseguran que las ventas continúan sin mostrar una recuperación sostenida y que las expectativas para fechas clave del calendario comercial son más moderadas que en años anteriores.

La pérdida del poder adquisitivo, la incertidumbre económica y el temor a una desaceleración mayor son algunos de los factores que explican la cautela de los consumidores.

A esto se suma el cierre de locales comerciales registrado durante los últimos meses, una situación que genera preocupación entre los empresarios del sector. Sin embargo, la Ciudad de Mendoza mantiene cierto dinamismo gracias al flujo permanente de turistas y visitantes, lo que permite sostener la actividad en algunas zonas.

foro nacional de comercio
 

La construcción busca apoyo en las refacciones y obras privadas

La construcción también atraviesa un período de moderación. Durante los primeros meses del año, la demanda se mantuvo estable, aunque lejos de los niveles esperados por el sector.

Las obras residenciales, las remodelaciones y los proyectos privados de pequeña escala son actualmente los principales motores de la actividad. En paralelo, los consumidores analizan cada vez más sus decisiones de compra y priorizan materiales durables, eficientes y con mejor relación costo-beneficio.

Desde el sector consideran que la evolución de la actividad dependerá en gran medida de la estabilidad económica, la disponibilidad de financiamiento y una eventual recuperación del consumo privado durante el segundo semestre.

Concesionarias: menos ventas y exceso de stock

El mercado automotor también enfrenta un escenario desafiante. Las concesionarias registran una caída en las operaciones y un importante nivel de vehículos acumulados en stock.

La menor demanda obliga a muchas empresas a reducir márgenes de rentabilidad para sostener las ventas, en un contexto donde el acceso al crédito continúa siendo limitado para una parte importante de la población.

La situación impacta no solo en la comercialización de vehículos nuevos, sino también en actividades vinculadas, como talleres mecánicos y servicios posventa, que experimentan una menor demanda respecto de años anteriores.

La vitivinicultura enfrenta un consumo debilitado

La industria vitivinícola tampoco escapa a la desaceleración económica. El consumo interno de vino se mantiene en niveles históricamente bajos y la recuperación observada durante los últimos meses resulta insuficiente para revertir la tendencia.

La menor demanda afecta directamente la cadena productiva y financiera de muchas bodegas, generando tensiones en los pagos y dificultades para algunas empresas del sector.

En una provincia donde la vitivinicultura representa una de las actividades económicas más importantes, la evolución del consumo interno continúa siendo una de las principales preocupaciones empresariales.

El impacto también llega a las cuentas públicas

La caída del consumo no solo afecta a las empresas. La menor actividad económica también repercute en la recaudación tributaria y en los recursos que reciben las provincias.

La reducción de ingresos fiscales genera mayores restricciones presupuestarias y obliga a los gobiernos provinciales a administrar con más cautela sus recursos, especialmente en áreas sensibles como salud, educación y seguridad.

Una recuperación que todavía no despega

Aunque algunos sectores observan señales puntuales de mejora, el escenario general sigue marcado por la prudencia. La mayoría de los empresarios coincide en que la recuperación dependerá de una combinación de factores: estabilidad macroeconómica, acceso al financiamiento, mejora del poder adquisitivo y mayor confianza de los consumidores.

Mientras tanto, el consumo continúa siendo uno de los principales desafíos para la economía mendocina, con efectos que se extienden desde los comercios de barrio hasta las principales actividades productivas de la provincia.

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