El Gobierno de Javier Milei anunció el inicio de la fase 3 de su plan económico, en la que destaca la reducción del ritmo de crawling peg a 1% mensual, a partir de febrero, y el diseño de una estrategia gradual para salir del cepo cambiario. La medida, implementada por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), responde al objetivo de consolidar la desaceleración inflacionaria y preparar el camino hacia una mayor apertura económica.
Inflación en descenso, pero desafíos por delante
Según el INDEC, la inflación de diciembre se ubicó en 2,7%, mientras que los indicadores de alta frecuencia proyectan un 2% para enero. Aunque los valores están por encima de la meta oficial del 2,5%, desde el BCRA explicaron que el nuevo ritmo de ajuste del tipo de cambio busca "cumplir el rol de un ancla complementaria para las expectativas inflacionarias".
Esta política es respaldada por el equipo económico de Milei, que argumenta que sin su enfoque en tasas de interés altas y devaluaciones controladas, no habría sido posible desacelerar la inflación de manera tan significativa.

El camino hacia la eliminación del cepo
El plan de levantar los controles cambiarios avanza con cautela. Según el vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, una gestión prudencial de las reservas será clave para lograr este objetivo. La estrategia incluye negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), nuevos fondos por 11.000 millones de dólares de bancos de inversión, y una cosecha que, aunque prometedora, enfrenta incertidumbres por precios internacionales y condiciones climáticas.
El peso apreciado, resultado de estas políticas, abre paso a una competencia de monedas que fortalece el plan económico del gobierno, aunque algunos sectores industriales advierten sobre los riesgos del "populismo del dólar barato" y la apertura de importaciones.
El impacto fiscal y las preocupaciones sociales
El ajuste fiscal aplicado por el gobierno redujo el gasto público en un tercio, principalmente en áreas como prestaciones sociales, jubilaciones y mantenimiento de infraestructura. Aunque esto ha generado críticas desde diversos sectores, el gobierno confía en que la desaceleración inflacionaria permita una eventual recuperación del poder adquisitivo y un impacto positivo en el humor social.
No obstante, sectores industriales y sindicales alertan sobre posibles incrementos en el desempleo debido a la apertura económica y las restricciones en salud y educación.
Un camino condicionado por la inflación y las elecciones
La continuidad del plan económico dependerá de que la inflación siga desacelerándose y de que las medidas logren traducirse en una mejora tangible del poder adquisitivo. Para Milei, mantener la estabilidad macroeconómica es clave para sostener la popularidad de cara a las elecciones de medio término.
Mientras tanto, el Gobierno apuesta a que el levantamiento gradual del cepo cambiario y una inflación controlada permitan consolidar una economía más competitiva y previsible.
