La reaparición de los créditos hipotecarios UVA impulsa la actividad inmobiliaria en Argentina, aunque expone fuertes desigualdades entre las ofertas bancarias. La tasa de interés se convierte en el factor central y define el valor de la cuota inicial y el ingreso mínimo exigido.
Un relevamiento sobre un crédito tipo —US$100.000, financiado al 75% y a 20 años— muestra que la cuota inicial puede duplicarse según el banco. A menor tasa, menor cuota y mayor posibilidad de acceso, explican especialistas del sector.
En ese escenario, el Banco Nación se consolida como la opción más accesible. Con tasas cercanas al 6%, la cuota inicial ronda los 820 mil pesos, muy por debajo del resto del sistema. Detrás aparece el Banco Ciudad, con valores superiores que se ubican cerca de 1,08 millones, según el perfil del solicitante y la ubicación del inmueble.

Un grupo intermedio, integrado por BBVA, Banco del Sol y entidades digitales, presenta cuotas que oscilan entre 1,20 y 1,25 millones mensuales. En el extremo opuesto, bancos como Supervielle, Santander, Galicia y Macro aplican las tasas más altas, con cuotas que superan los 1,47 millones.
Estas diferencias impactan de lleno en los requisitos de ingresos. Mientras en el Nación se exige un salario cercano a los 2,4 millones, en los bancos más caros el umbral supera los 4 millones mensuales, lo que deja fuera del sistema a una porción significativa de los interesados. A esto se suman gastos de escritura y operación, que elevan el desembolso inicial y obligan a contar con un margen financiero adicional.



