A dos meses de la implementación del esquema de flotación entre bandas impulsado por el gobierno de Javier Milei, distintos analistas del mercado comenzaron a recalibrar sus proyecciones sobre el valor del dólar para este año y los siguientes. El sistema establece que el tipo de cambio se moverá dentro de un rango delimitado, con un piso inicial de $1.000 y un techo de $1.400, ajustables mensualmente: el piso bajará un 1% y el techo subirá un 1% mes a mes.
En este escenario, cerca de 50 bancos y consultoras, tanto locales como internacionales, actualizaron sus estimaciones. Según el último informe de LatinFocus, el dólar mayorista cerraría 2024 en torno a los $1.388, por encima de los $1.330 previstos previamente. Para 2025, se proyecta un valor de $1.379 para el dólar blue, mientras que en 2026, el dólar oficial alcanzaría los $1.568 y el informal los $1.592. Estas cifras se alinean con la evolución prevista de la banda, que llegará a $1.528 de techo y $915 de piso hacia diciembre.
Inflación y PBI: leves mejoras y señales de desaceleración
En relación a la inflación, LatinFocus elevó su proyección para 2025 a 28,6%, un ajuste de 1,5 puntos respecto al cálculo anterior. En cambio, prevé una importante baja en 2026, con una estimación de 17,9%.
También hubo una revisión positiva del Producto Bruto Interno: el informe anticipa un crecimiento del 5% en 2024, levemente superior al 4,9% anterior, y un alza del 3,4% en 2026.
Bancos, economistas y tensiones electorales
Uno de los ejes más sensibles de la política económica actual es el tipo de cambio. Mientras los informes previos preveían una suba moderada, las nuevas proyecciones se acercan al límite superior de la banda.
Sebastián Menescaldi, director de Eco Go, advirtió que tras las elecciones legislativas de octubre podría haber un recalibramiento del esquema cambiario. “El Gobierno tendrá que buscar un equilibrio en el sector externo, con un tipo de cambio más depreciado, dependiendo del contexto internacional”, indicó. También señaló que el pass-through se mantiene bajo, y que un eventual reacomodamiento podría darse en 2026.
Desde Econviews, Alejandro Giacoia sostuvo que el dólar podría comenzar a moverse tras el pico de la cosecha y con el avance del calendario electoral, pero aún dentro de la banda. Sobre la inflación, aclaró que la tendencia es descendente, aunque no de forma lineal.
Por su parte, Camilo Tiscornia, de C&T Asesores Económicos, explicó que los datos de inflación de abril y mayo sorprendieron positivamente, debido al acuerdo con el FMI y a cierta flexibilización cambiaria. “La mayoría esperaba una inflación mensual por encima del 2%, y terminó en 1,5%”, comentó.

Críticas al esquema y dudas sobre su sostenibilidad
En un análisis más crítico, Menescaldi advirtió que el actual plan económico no es sustentable en el largo plazo. “El Gobierno necesita generar dólares genuinos y aumentar la demanda de pesos. Sin eso, el sistema no se sostiene”, afirmó. También consideró excesivo el interés del 29% que ofrecen títulos como los Bonte 2030, y alertó sobre eventuales shocks climáticos que afecten la entrada de divisas del agro.
Christian Buteler consideró poco probable una corrección brusca del tipo de cambio antes de octubre: “El Gobierno va a priorizar la estabilidad cambiaria y la desinflación”, señaló. Aun así, estimó que el valor del dólar se acercará al techo de la banda, aunque podría mantenerse “debajo de los $1.300”.
En esa línea, Fausto Spotorno remarcó que el Gobierno no puede permitir una apreciación indefinida del tipo de cambio. “El problema no es solo la inflación. Es que el Gobierno no tiene alternativas claras”, indicó. Además, explicó que el descenso del tipo de cambio y de los commodities generó una variación negativa del 0,3% en los precios mayoristas de mayo, aunque advirtió que otros factores como salarios y alquileres seguirán impactando.
¿Dólar planchado o con impulso?
Finalmente, Salvador Di Stefano anticipó que el dólar se mantendrá estable en sus niveles actuales, lejos del piso de la banda. En su cuenta de X, apuntó que esta situación abre oportunidades de inversión para los pequeños y medianos ahorristas. Sin embargo, advirtió que desde julio, una menor liquidación del agro y la baja de retenciones podrían reducir la oferta y presionar al alza el tipo de cambio oficial.


