El Banco Central volvió a intervenir con fuerza en el mercado cambiario y compró otros USD 194 millones, en una estrategia que busca sostener la estabilidad del dólar y contener el avance de la inflación. Tras esa operación, la cotización minorista mostró una leve suba y cerró cerca de los $1.415.
Según analistas financieros, la autoridad monetaria estaría aplicando una especie de “mini banda cambiaria” informal para mantener al dólar mayorista dentro de un rango que iría de $1.350 a $1.400. Actualmente, la divisa se mueve dentro de esos valores y esa estabilidad funciona como una herramienta para intentar frenar la suba de precios.

En ese contexto, distintas consultoras privadas comenzaron a proyectar una desaceleración inflacionaria para abril. Algunas estimaciones ubican el índice mensual cerca del 2,5%, por debajo del dato registrado en marzo, cuando la inflación alcanzó el 3,4%.
Otro de los factores que influye en la estrategia oficial es la baja de las tasas de interés, que quedaron en niveles negativos frente a la inflación. El objetivo del Gobierno es incentivar el crédito, sostener cierta calma financiera y evitar sobresaltos en el mercado cambiario durante los próximos meses.
Mientras tanto, el Ejecutivo apuesta a que la desaceleración de los precios permita una recuperación del poder adquisitivo. Sin embargo, los indicadores vinculados al consumo y al aumento de la morosidad bancaria continúan mostrando señales de debilidad económica en distintos sectores.



