El dólar mayorista cerró este lunes en $1.467, apenas un 0,4% por debajo del techo fijado en $1.473,40, y acumula un avance del 8,3% en las últimas seis ruedas. Tras el revés electoral en la provincia de Buenos Aires, el Gobierno utilizó u$s500 millones para frenar la escalada, reduciendo los depósitos del Tesoro a poco más de u$s1.000 millones. Con los comicios nacionales en el horizonte, todas las miradas apuntan al BCRA, que cuenta con el respaldo de los u$s14.000 millones desembolsados por el FMI.

De acuerdo con estimaciones del Banco Provincia, la autoridad monetaria dispone de casi u$s25.000 millones de reservas líquidas, de las cuales podría utilizar los fondos provenientes del FMI para sostener la cotización hasta el 26 de octubre. Sin embargo, eso implicaría vender alrededor de u$s500 millones diarios, un nivel de intervención que en los últimos veinte años solo se registró en momentos de fuerte corrida cambiaria, como en 2018 y en las semanas previas a las presidenciales de 2019.
El mercado descuenta que no habrá modificaciones en el esquema cambiario hasta las elecciones, pero la incertidumbre crece hacia adelante. “Los u$s14.000 millones son una suma considerable, pero después de octubre puede ser más propicio discutir cambios”, explicó el economista Gabriel Caamaño, de la consultora Outlier. Según el especialista, la credibilidad de las bandas es limitada, ya que “después de las elecciones el mercado da por hecho que quedarán obsoletas”.

La principal preocupación es la carga de vencimientos: en los próximos 12 meses, la Argentina deberá afrontar unos u$s19.000 millones, de los cuales un 47% corresponde a deuda con bonistas privados y un 38% a organismos internacionales. En ese marco, la capacidad de acumular reservas será clave no solo para estabilizar la cuenta corriente, sino también para mejorar las condiciones de acceso al crédito externo.
Si bien la última corrección del tipo de cambio oficial permitió recuperar parte del atraso, el valor del dólar aún se encuentra un 17% por debajo del promedio histórico de la posconvertibilidad. Para los analistas, ese desfasaje refleja que el desafío de fondo sigue siendo el mismo: recomponer reservas para darle solidez al esquema cambiario y reducir la volatilidad que vuelve a golpear al mercado.
