El Gobierno nacional atraviesa una nueva presión cambiaria en la recta final hacia las elecciones. La fuerte demanda de divisas llevó al techo de la banda cambiaria al dólar mayorista, obligando al Banco Central a intervenir con USD 45 millones para evitar una mayor escalada.
El contado con liquidación cerró en $1.610, mientras que el MEP alcanzó $1.586 y el minorista trepó a $1.515. Al mismo tiempo, los bonos argentinos cayeron entre 1,5% y 2,5%, y el riesgo país se mantiene por encima de los 1.000 puntos básicos.

Pese al escenario adverso, el equipo económico confía en que tras las elecciones el dólar podría mostrar una tendencia bajista, con una mayor demanda de pesos y recomposición de confianza. El propio Javier Milei sostuvo que espera alcanzar “un tercio de la Cámara de Diputados”, lo que permitiría blindar su programa económico.
La apuesta oficial se basa en que la dolarización de empresas y particulares fue “excesiva”, lo que —según estiman— forzará ventas de divisas para cumplir con obligaciones impositivas y salariales después de los comicios.



