El Gobierno nacional decidió dar un giro en su política monetaria luego de la derrota electoral en la provincia de Buenos Aires. Con el objetivo de evitar una recesión más profunda, el ministro de Economía, Luis Caputo, optó por relajar el apretón monetario, permitiendo un tipo de cambio más elevado y reduciendo de manera significativa las tasas de interés.

El nuevo esquema dejó al dólar por encima de los $1400, apenas a un paso del techo de la banda cambiaria, mientras que las tasas en operaciones simultáneas retrocedieron de 45% a 35% de TNA en pocas jornadas. El cambio de rumbo se apoya en una inflación que se mantuvo por debajo del 2% en agosto, consolidando una tendencia de moderación en los últimos meses.
Consultoras privadas, como Eco Go, advirtieron que el anterior nivel de tasas había provocado una caída de la actividad económica cercana al 2,5% entre febrero y julio, dejando un arrastre negativo para el resto del año. Ante ese escenario, el equipo económico se inclinó por priorizar la reactivación del crédito a pymes, empresas y familias, aun a costa de un tipo de cambio más alto.
El Banco Central (BCRA), conducido por Santiago Bausili, acompañó la estrategia sin aumentar los encajes bancarios y recurriendo a nuevas herramientas, como las operaciones REPO, para absorber pesos del mercado. Esta medida también alivió a los bancos, que habían visto incrementarse de manera sostenida las exigencias de liquidez.

Especialistas como Sebastián Menescaldi (Eco Go) y Emiliano Anselmi (PPI) coincidieron en que el Gobierno busca un "nuevo equilibrio" entre dólar y tasas, modificando la forma de fijar los rendimientos y dándole más previsibilidad al mercado. Sin embargo, también alertaron que el margen es limitado, ya que la demanda de cobertura previa a las elecciones de octubre podría volver a tensar la plaza cambiaria.
El panorama hacia el 26 de octubre continúa cargado de desafíos: la caída de la actividad económica, la fragilidad del mercado cambiario y la incertidumbre política. El nuevo esquema, bautizado en la city como "TMAP" (Tasas Más Abajo, Pablo), refleja una apuesta clara: sacrificar estabilidad cambiaria para sostener la rueda de la economía real.
