El Gobierno volvió a intervenir con fuerza en el mercado de cambios. Estimaciones privadas indican que el Tesoro se desprendió de alrededor de US$450 millones para sostener la cotización, lo que lo convirtió prácticamente en el único oferente de la jornada. Pese a ese esfuerzo, las cotizaciones no se mantuvieron estables y volvieron a subir.
El dólar mayorista avanzó un 3,1% y cerró en $1.423, acercándose al techo de la banda cambiaria fijada en $1.481,21. En paralelo, los dólares financieros acompañaron la tendencia: el MEP se ubicó en $1.523 (1,9% más) y el contado con liquidación alcanzó los $1.573,08 (2% de incremento).

Para intentar moderar la escalada, Hacienda colocó fuertes órdenes de venta en torno a los $1.425 por un total de 800 millones de dólares, lo que permitió contener parcialmente la presión, aunque sin lograr revertir la tendencia alcista.
La tensión también se reflejó en la deuda soberana en moneda extranjera. Los bonos cerraron con resultados mixtos y retrocesos de hasta 2,2% en Wall Street, en un contexto en el que los inversores advierten que el Tesoro utiliza divisas que en el futuro deberían destinarse al pago de esos mismos títulos.
Otro factor que suma inquietud es el bajo nivel de dólares adquiridos por Hacienda durante la liquidación del sector agroexportador. Si bien ya se contabilizan más de 5.500 millones de dólares liquidados, el Tesoro solo pudo retener alrededor de 2.200 millones, lo que alimenta las dudas sobre la capacidad de sostener la estrategia cambiaria en las próximas semanas.
