La expectativa del mercado financiero está puesta en la licitación que realizará este viernes el Tesoro nacional, que deberá afrontar vencimientos por más de $16 billones. Aunque los operadores consideran que el objetivo de renovación se alcanzará, existe cautela respecto del costo financiero que podría verse obligado a aceptar el Gobierno para captar los fondos.
En las últimas ruedas, los inversores adoptaron posiciones más defensivas y priorizaron instrumentos de cobertura frente a la incertidumbre internacional y la volatilidad cambiaria local. En ese contexto, las tasas en pesos mostraron una leve suba, especialmente en los tramos más cortos de la curva, una señal que suele interpretarse como una mayor demanda de rendimientos por parte del mercado.
Mientras tanto, el Banco Central volvió a intervenir en el mercado cambiario y terminó la jornada con compras netas de divisas, en un escenario donde el dólar oficial mostró estabilidad y los tipos de cambio financieros registraron movimientos moderados.

Los bonos soberanos también operaron sin grandes cambios y el riesgo país se mantuvo por debajo de los 450 puntos básicos, un nivel considerablemente menor al registrado meses atrás y que alimenta las expectativas oficiales de regresar al financiamiento internacional en mejores condiciones.
En el plano internacional, los mercados continúan atentos a la evolución de las tasas en Estados Unidos, el comportamiento de las empresas tecnológicas y el impacto de los conflictos geopolíticos sobre las materias primas. En ese escenario, muchos fondos comenzaron a migrar hacia activos considerados más tradicionales y seguros.
De cara a los próximos días, analistas consideran que el principal desafío para el Gobierno será sostener la estabilidad cambiaria y consolidar la baja del riesgo país, factores que serán determinantes para futuras emisiones de deuda y para la estrategia financiera prevista para el segundo semestre.



