Luego de las definiciones oficiales sobre el esquema cambiario, el mercado reaccionó rápido. Los inversores se volcaron de manera masiva a los bonos CER, lo que reflejó una revisión al alza de las expectativas inflacionarias para el próximo año.
La llamada inflación breakeven para 2026 saltó de niveles cercanos al 21% al 26% anual, una señal clara de que el mercado espera un proceso de desinflación más lento. La mayor flexibilidad en la banda superior del dólar fue clave en ese cambio de percepción.

Desde el sector financiero explicaron que el nuevo esquema dio más margen al Gobierno para acumular reservas, aun a costa de tolerar una inflación algo más alta. Para los analistas, ese giro evitó una apreciación excesiva del peso y mejoró la competitividad cambiaria.
En este contexto, la deuda indexada por inflación lideró las subas, mientras que los instrumentos a tasa fija quedaron rezagados. También se observaron avances en bonos dollar linked y una leve mejora en los títulos en dólares, con impacto positivo en el riesgo país.
Así, el escenario que empieza a consolidarse muestra a los bonos CER como el principal refugio frente a un 2026 con inflación más elevada de lo que el mercado proyectaba semanas atrás.



