El precio internacional del petróleo inició la semana con una leve baja, en un mercado que no mostró preocupación inmediata por el abastecimiento global. El barril Brent retrocedió cerca del 0,4%, mientras que el WTI estadounidense mostró una caída similar, en un contexto de amplios stocks a nivel mundial.
Especialistas señalaron que la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos no generó un impacto fuerte en los precios, ya que la oferta global se mantiene holgada. En ese escenario, una interrupción temporal de las exportaciones venezolanas tendría efectos limitados en el corto plazo.
Sin embargo, los analistas pusieron el foco en el mediano y largo plazo. Con una eventual normalización política, Venezuela podría incrementar su producción, lo que sumaría más crudo al mercado internacional y deprimiría los valores. El país es miembro de la OPEP y concentra cerca del 17% de las reservas mundiales.

Un informe de JP Morgan estimó que, con una transición política, la producción venezolana podría superar 1,3 millones de barriles diarios en dos años y acercarse a 2,5 millones en la próxima década, frente a niveles actuales sensiblemente más bajos.
En la misma línea, analistas de Goldman Sachs advirtieron que la recuperación sería gradual y requeriría fuertes inversiones, aunque proyectaron que, de concretarse, los precios del crudo podrían caer hasta 4 dólares por barril hacia 2030.
Por ahora, el mercado sigue atento a la política de sanciones de Estados Unidos y a la evolución del escenario venezolano. A corto plazo, el impacto sería moderado, pero las proyecciones coinciden en que una mayor oferta desde Venezuela podría cambiar el equilibrio del mercado petrolero en los próximos años.



