La industria sojera argentina enfrenta una amenaza concreta: la Unión Europea publicó recientemente una clasificación en la que ubica al país con riesgo "estándar" de deforestación, lo que podría dificultar sus exportaciones al bloque y afectar los precios internacionales. La medida forma parte de la implementación del Reglamento de Productos Libres de Deforestación (EUDR), que entrará en vigencia a fines de 2025.

La calificación no solo alcanza a Argentina, sino también a sus socios del Mercosur, Brasil y Paraguay, dejando a estos tres grandes productores de la región en una situación desventajosa frente a países como Chile y Uruguay, que recibieron la etiqueta de riesgo bajo. Esta diferencia puede traducirse en mayores controles y trabas comerciales para las naciones señaladas.
Desde la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) calificaron la decisión como “injustificada”, señalando que existen estudios que demuestran que el riesgo de deforestación en el país es “mínimo o despreciable”. El organismo afirmó que el Gobierno argentino ya presentó la documentación técnica requerida ante la Comisión Europea, y que continuará exigiendo una revisión del dictamen.
Además, CIARA destacó que se están impulsando herramientas tecnológicas como la plataforma Visec, un sistema de trazabilidad georreferenciada que permite certificar que los lotes de soja exportados provienen de áreas no afectadas por deforestación, especialmente en regiones críticas como el Gran Chaco Argentino.

La nueva normativa europea exigirá a los importadores demostrar el origen sustentable de los productos agrícolas que ingresen al mercado comunitario. Los países con riesgo bajo gozarán de procedimientos aduaneros más ágiles, mientras que los que tengan clasificación estándar o alta enfrentarán mayores controles y posibles sanciones, que pueden incluir multas de hasta el 4% del volumen de negocios anual en el bloque.
Para la industria argentina, el impacto puede ser doble: pérdida de competitividad frente a países mejor calificados y una eventual reducción de ingresos si los compradores europeos optan por proveedores alternativos.
Desde el sector advierten que es clave una respuesta diplomática y técnica urgente por parte del Estado nacional para lograr la reclasificación y garantizar el acceso pleno al mercado europeo, uno de los principales destinos de las exportaciones del complejo sojero.
