El mercado financiero ajustó sus pronósticos y espera que la inflación de 2026 continúe el sendero bajista iniciado este año. Las proyecciones incorporan una nominalidad más contenida, con precios que romperían el piso del 2% mensual desde el inicio del próximo año.
Según operadores y consultoras, las expectativas convergen hacia un 22% anual, un nivel similar al del último REM del Banco Central. Para los economistas, este escenario se apoya en una mayor estabilidad cambiaria, menor incertidumbre política y tasas de interés más bajas dentro de un contexto de desinflación sostenida.

El proceso será gradual, pero con mejoras claras: la inflación podría ubicarse en torno al 1,5% mensual hacia mitad de año y cerrar 2026 cerca del 20%, impulsada por una recuperación de la actividad y una demanda de dinero más estable.
Sin embargo, advierten que aún persisten desafíos. Factores como la política fiscal, el ritmo de acumulación de reservas y la respuesta del tipo de cambio serán claves para que la baja de precios se mantenga firme. Aun así, los inversores ya ajustan sus estrategias y buscan posicionarse en activos que acompañen una inflación más moderada.



