Las principales consultoras económicas estimaron que la inflación de noviembre se ubicó entre 2,3% y 2,5%, por encima del dato oficial de octubre. El aumento estuvo impulsado por la suba de la carne, el impacto del Cyber Monday en algunos rubros y los ajustes en tarifas y servicios regulados.
Según los relevamientos privados, los alimentos tuvieron un incremento superior al promedio mensual, mientras que las verduras mostraron una caída notable que moderó el alza. También se registraron aumentos en combustibles, transporte y prepagas, lo que presionó al índice general.

De cara a diciembre, las estimaciones muestran una leve desaceleración: la mayoría de los análisis ubica el IPC entre 1,9% y 2,3%, apoyado en una mayor demanda estacional de pesos por aguinaldo, fiestas y vacaciones. Sin embargo, el incremento del consumo y la habitual demanda de dólares de fin de año podrían sostener algunas presiones.
Las consultoras señalan que la caída reciente en los precios mayoristas importados ayudaría a moderar el traslado del tipo de cambio a los precios, lo que permite ajustar a la baja los pronósticos para los próximos meses.
Para 2026, el consenso de unas 40 consultoras locales e internacionales proyecta una inflación anual del 23,9%, con escenarios que van desde un mínimo cercano al 16% hasta un techo del 38%. La expectativa general es que la desinflación continúe si se mantiene la disciplina fiscal, mejora la competencia y se normalizan las importaciones.



