El Gobierno celebró el dato anual de inflación de 2025, que cerró en 31,5%, y relativizó la suba de diciembre, que marcó 2,8%. En el entorno presidencial señalaron que la tendencia sigue siendo descendente y sostuvieron que el objetivo es romper nuevos pisos en la segunda mitad del 2026.
Desde la Casa Rosada atribuyeron el repunte de fin de año a factores estacionales, como las fiestas y el turismo, y remarcaron que no hubo intervención directa sobre precios ni controles en góndolas. Según afirmaron, la estrategia se apoyó en el orden monetario y la reducción de la emisión.

Funcionarios del área económica insistieron en que la desaceleración se logró sin pisar el dólar ni aplicar programas de control, y destacaron que el registro anual fue el más bajo desde 2017. También remarcaron que el proceso aún tiene rezagos y que el impacto pleno se verá más adelante.
En ese marco, el presidente Javier Milei volvió a plantear que la inflación podría acercarse a valores mínimos hacia agosto, si se mantiene la actual política económica. En el oficialismo aseguran que la desinflación es uno de los principales activos de la gestión.
Por último, en el círculo cercano al mandatario sostuvieron que la baja inflacionaria fortaleció la confianza en el rumbo económico y la presentan como uno de los logros centrales del Gobierno en su segundo año de gestión.



