La situación financiera de las familias argentinas continúa deteriorándose. De acuerdo con el último informe del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la morosidad de los créditos al sector privado llegó al 7,3% en abril, acumulando dieciocho meses consecutivos de incremento y marcando uno de los niveles más elevados de los últimos años.
El dato más preocupante corresponde a los hogares. La irregularidad en los préstamos destinados a personas físicas trepó al 12,1%, el registro más alto desde 2004. En apenas un año, el índice pasó de 3,7% a 12,1%, reflejando las crecientes dificultades para cumplir con los compromisos financieros.

Entre las líneas más afectadas aparecen los préstamos personales, con una morosidad de 14,8%, seguidos por las tarjetas de crédito, que alcanzaron el 11,2%. Incluso los créditos hipotecarios, históricamente más estables, mostraron un leve aumento en los incumplimientos.
El panorama también preocupa fuera del sistema bancario tradicional. Un informe privado citado en el análisis señala que más de 5,3 millones de personas presentan atrasos significativos en sus obligaciones financieras. La situación es particularmente crítica entre los jóvenes de 18 a 30 años, donde los niveles de mora rondan el 40%.
Aunque el Gobierno y parte del sector financiero esperaban que la tendencia comenzara a moderarse durante el primer trimestre del año, los datos de abril mostraron una nueva aceleración. Las consultoras ahora observan con cautela si el pico de morosidad llegará durante los próximos meses o si el deterioro continuará avanzando en un contexto marcado por la pérdida de ingresos y las dificultades económicas de muchos hogares.



