El Gobierno nacional inició una reestructuración en su estrategia comunicacional con el objetivo de recuperar protagonismo en la agenda pública y dejar atrás meses marcados por la polémica en torno al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien continúa en el cargo con respaldo explícito del presidente Javier Milei.
La principal novedad fue la incorporación de Adrián Ravier como nuevo vocero presidencial. En paralelo, también se anunció el desembarco de Fabián Fernández al frente de la Secretaría de Prensa, en reemplazo de Javier Lanari. Desde la Casa Rosada aseguran que los cambios apuntan a iniciar una “nueva etapa” en la comunicación de la gestión.

Según fuentes oficiales, la intención es que Adorni concentre sus esfuerzos en la conducción de la Jefatura de Gabinete, mientras la Vocería recupere visibilidad después de varios meses en los que las conferencias de prensa quedaron prácticamente paralizadas por las consultas vinculadas a la situación judicial del funcionario.
Dentro del oficialismo consideran que el recambio puede ayudar a descomprimir el escenario político, aunque algunos sectores reconocen que la permanencia de Adorni seguirá siendo un foco de cuestionamientos por parte de la oposición y de algunos aliados parlamentarios.
Mientras tanto, el Gobierno también trabaja para contener la presión legislativa. En las últimas horas logró postergar iniciativas opositoras que buscaban avanzar con pedidos de interpelación y mantiene negociaciones con bloques aliados para sostener su agenda en el Congreso.
Con el nuevo esquema de comunicación en marcha, la administración libertaria apuesta a reposicionar temas vinculados a la gestión económica y a retomar la iniciativa política en una etapa que consideran clave de cara a la segunda mitad del año.



