La jornada estuvo dominada por movimientos bruscos en los mercados. El dólar se recuperó a nivel global, el Bitcoin sufrió una fuerte caída tras declaraciones del secretario del Tesoro de Estados Unidos, y el oro volvió a superar los USD 5.000 por onza, consolidándose como refugio frente a la incertidumbre.
En ese contexto adverso, Argentina mostró un desempeño relativo mejor al de otros mercados de la región. Mientras los bonos de países emergentes registraron caídas generalizadas, los títulos soberanos argentinos se mantuvieron estables y el riesgo país cerró prácticamente sin cambios, en torno a los 500 puntos básicos.

Distinta fue la situación del mercado accionario. Las acciones argentinas volvieron a caer y acumularon su sexta baja consecutiva, afectadas por el clima externo y la presión sobre los activos de riesgo. El sector financiero encabezó las pérdidas, seguido por empresas industriales y energéticas.
En el mercado cambiario, los dólares financieros mostraron movimientos moderados, con leves bajas en el MEP y subas acotadas en el contado con liquidación, mientras que el tipo de cambio mayorista avanzó de forma gradual tras nuevas compras del Banco Central.
Analistas coinciden en que el escenario global sigue siendo frágil y poco propicio para asumir riesgo. En ese marco, los bonos soberanos argentinos aparecen, por ahora, como uno de los pocos activos locales que logran mantenerse al margen de la turbulencia internacional.



