Ni privados, ni públicos, ni informales: los salarios no lograron empatarle a la inflación
El mercado laboral argentino cerró 2025 con dos curvas en tensión. Mientras los salarios registrados crecieron por debajo de la inflación por cuarto mes consecutivo, el empleo asalariado formal sufrió una contracción de 299.600 puestos entre noviembre de 2023 y el mismo mes de 2025, según los datos oficiales del SIPA y el INDEC.
El índice de salarios publicado por el organismo estadístico reveló que en diciembre los sueldos promediaron una suba del 2%, frente a un IPC del 2,8%, lo que arrojó una brecha negativa de 0,8 puntos porcentuales sólo en el último mes del año. En el acumulado anual, la pérdida fue más severa: los precios avanzaron 31,5% y las remuneraciones, apenas 28,8%. Es decir, 2,7 puntos de poder adquisitivo evaporado.
El deterioro fue transversal. Los trabajadores del sector privado registrado recibieron un incremento anual del 28,7%; los del sector público, 28,9% ; y los del empleo no registrado, 27,5% . En todos los casos, la inflación quedó muy por encima, consolidando una caída real de los ingresos que afecta tanto a los hogares como a la demanda interna.
La Secretaría de Trabajo precisó que entre septiembre y diciembre la reducción del poder de compra en el empleo formal privado acumuló un 2,4% . No obstante, aclaró que el salario real de diciembre de 2025 se ubica aún 13,4% por encima del nivel de diciembre de 2023 y 1% arriba del valor previo a la devaluación de noviembre de ese año.
El informe del Ministerio de Capital Humano encendió todas las alarmas. Entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025, la economía destruyó 299.600 puestos de trabajo asalariado registrado. El golpe más duro lo absorbió el sector privado, que perdió 196.700 empleos —una baja del 3,1% — al pasar de 6.385.800 a 6.189.100 trabajadores.
El sector público también se achicó: 80.900 puestos menos ( 2,3% ), con una dotación que cayó de 3.484.300 a 3.403.400 agentes. Mientras tanto, el empleo en casas particulares registró una merma del 4,7% , con 22.000 trabajadores menos en el período.
En medio de la destrucción de empleo asalariado, el trabajo independiente mostró signos de vitalidad. La categoría de monotributistas trepó de 2.037.800 a 2.175.100 personas en dos años, lo que representa un crecimiento del 6,7% y la incorporación de 137.400 nuevos contribuyentes. También creció, aunque a un ritmo más moderado, el segmento de autónomos ( 1,9% ), que sumó 7.200 trabajadores.
El fenómeno confirma una mutación silenciosa en el mercado laboral: el empleo de calidad, con aportes patronales y estabilidad, cede terreno frente al cuentapropismo y la economía de plataformas, en un contexto donde la pérdida de poder adquisitivo y la recesión empujan a miles de trabajadores a reinventarse por fuera de la relación de dependencia.