El plazo fijo continúa entre las alternativas más utilizadas por quienes buscan una inversión simple y de bajo riesgo. Su principal atractivo es la previsibilidad: desde el inicio se conoce cuánto se cobra al vencimiento, sin sobresaltos ni exposición a la volatilidad del mercado.
En las últimas semanas, los bancos redujeron las tasas que pagan por este instrumento. Actualmente, la Tasa Nominal Anual (TNA) promedio ronda el 23,5%, lejos de los valores superiores al 35% que se ofrecían a comienzos de noviembre.
Con ese nivel de tasa, invertir $6.000.000 a 30 días genera una ganancia aproximada de $115.890. Al finalizar el plazo, el ahorrista recibe $6.115.890, que incluyen el capital inicial más los intereses.

Las tasas varían según la entidad financiera. Bancos públicos y privados ofrecen rendimientos que van, en general, del 21% al 28% anual, con algunas diferencias según el perfil del banco y el canal de contratación.
La constitución del plazo fijo es sencilla: se realiza desde home banking o la app bancaria, se elige el monto, el plazo —habitualmente 30 días— y se confirma la operación. Al vencimiento, el dinero se acredita de forma automática en la cuenta.
Si bien su rendimiento no siempre logra ganarle a la inflación, el plazo fijo sigue siendo una herramienta útil para resguardar ahorros a corto plazo, especialmente para perfiles conservadores que priorizan estabilidad y previsibilidad sobre mayores riesgos.



