Tras la victoria electoral de Javier Milei, el Gobierno concentra su atención en los sectores que generan divisas, un factor decisivo para mantener la estabilidad del tipo de cambio. En ese contexto, el reciente aumento del precio internacional de la soja vuelve a colocar al campo en el centro de la escena económica.
El avance del 2,21% en el mercado de Chicago llevó la soja a acercarse nuevamente a los u$s 400 por tonelada, impulsado por la tregua comercial entre Estados Unidos y China, que permitiría a Beijing comprar hasta 10 millones de toneladas a los productores norteamericanos.
De acuerdo con el investigador Dante Romano, de la Universidad Austral, el acuerdo llega “en un momento clave”, aunque su efecto real dependerá del ritmo de las compras chinas. Según el especialista, el impulso alcista podría ser transitorio, ya que a partir de febrero China contará con buena cobertura desde Sudamérica.

Para el equipo económico encabezado por Luis Caputo, la fluidez de dólares será esencial en la etapa de estabilización. Si bien el Gobierno dispone del swap con Estados Unidos por u$s 20.000 millones, resulta más eficiente sostener la paz cambiaria con divisas propias.
En este escenario, la agroindustria podría aportar entre u$s 5050 millones y u$s 7250 millones en liquidaciones hasta marzo de 2026, según estimaciones de RIA Consultores, una cifra menor a la registrada en los ciclos previos.
Los productores locales, que mantienen reservas de granos tras la baja de retenciones en junio y septiembre, podrían volver a vender con mayor fluidez si el Gobierno reintroduce incentivos fiscales. No obstante, la banda de flotación del dólar y los derechos de exportación seguirán siendo variables decisivas para definir el ritmo de la liquidación de divisas.
El precio de la soja en alza podría brindar alivio temporario al frente externo argentino, aunque los analistas advierten que la oferta global elevada y la incertidumbre cambiaria local determinarán el alcance del efecto positivo sobre las reservas internacionales.
