La suba de tasas de interés que aplicó el Gobierno para desalentar la dolarización de carteras ya muestra impacto en el mercado. Los plazos fijos tradicionales recuperaron protagonismo frente a otras herramientas financieras y registran máximos en lo que va del año.
De acuerdo con datos del Banco Central, el rendimiento promedio de los depósitos a 30 días trepó unos 15 puntos porcentuales entre fines de julio y el 21 de agosto. Algunos bancos llegaron a ofrecer hasta 50% de interés, lo que atrajo a miles de inversores minoristas.

En contrapartida, los fondos money market y los de corto plazo sufrieron salidas, afectados por la volatilidad de tasas. Según entidades financieras, cerca del 30% de quienes retiraron sus posiciones optaron por colocaciones a plazo fijo.
Con una inflación moderada y el dólar estable, los bancos afirman que la demanda de divisas continúa en niveles bajos. En ese escenario, analistas anticipan que el Gobierno sostendrá tasas elevadas al menos hasta las elecciones para mantener el atractivo de los ahorros en pesos.



