La producción de acero crudo en América Latina cerró 2024 con un total de 56,2 millones de toneladas, registrando una caída interanual del 3,6%. Esta disminución marca el tercer año consecutivo de retroceso, luego de las bajas del 2,9% en 2022 y del 7,4% en 2023, según un informe de la Asociación Latinoamericana del Acero (Alacero).
Entre los países más afectados por la reducción productiva se encuentran México, Argentina y Chile, mientras que Brasil fue la excepción, con un incremento del 5,3%.

El consumo aparente de acero laminado alcanzó los 67,4 millones de toneladas entre enero y noviembre de 2024, con una disminución del 1% interanual. Sin embargo, el impacto varió entre países: mientras Argentina, Bolivia y Panamá registraron caídas superiores al 20%, Brasil, Colombia, Paraguay, Uruguay y Venezuela mostraron aumentos.
Desafíos en la balanza comercial
El comercio exterior de acero en la región sigue enfrentando dificultades. La balanza comercial de América Latina registró un déficit de 19,5 millones de toneladas entre enero y noviembre de 2024, un 4,3% más que en el mismo período del año anterior. Esto se debe a una caída del 10,5% en las exportaciones, mientras que las importaciones se mantuvieron estables, con una creciente presencia de acero proveniente de China.

Sectores industriales: luces y sombras
En términos de demanda, la construcción tuvo un crecimiento acumulado del 1,5% durante 2024, aunque con caídas constantes desde agosto. En cambio, la industria manufacturera mostró un desempeño positivo en noviembre, con un crecimiento del 1,3% interanual, destacándose el sector automotriz con un alza del 5,9%.
No obstante, otros sectores no corrieron con la misma suerte: la maquinaria industrial apenas creció un 0,4%, mientras que la producción de aparatos de uso doméstico cayó un 1,9%.
El sector del acero en América Latina enfrenta un panorama complejo, con desafíos en la producción y el comercio, pero con una demanda que, por ahora, se mantiene relativamente estable.



