La tensión en Medio Oriente mantiene a los mercados mundiales en alerta. Según Bank of America Securities, los inversionistas podrían estar subestimando las consecuencias económicas de un conflicto que podría prolongarse hasta el segundo trimestre o más.
El S&P 500 apenas cayó un 4% desde su máximo histórico, y muchos compradores aprovecharon las bajas recientes para entrar al mercado, lo que refleja cierta calma entre los inversores. Por su parte, Stephen Parker, de JPMorgan Private Bank, aseguró que los mercados muestran un comportamiento “algo complaciente” frente al conflicto.

Impacto en el petróleo
Helima Croft, jefa de estrategia de materias primas en RBC Capital Markets, advirtió que la guerra podría elevar significativamente los precios del petróleo si continúa sin avances en seguridad marítima. Según sus cálculos, podrían superarse los máximos históricos de conflictos previos: US$128 por barril (guerra Rusia-Ucrania, 2022) y hasta US$146 (pico de 2008) si la situación se prolonga varios meses.
Los analistas coinciden en que, aunque los mercados reaccionan con moderación, la prolongación del conflicto podría tener repercusiones profundas en la economía global, especialmente en los precios de la energía y la estabilidad financiera internacional.
