La segunda tarde del festival Lollapalooza Argentina estuvo marcada por la polémica tras la intervención de la banda Dum Chica en el escenario Samsung. Durante su presentación, se proyectó un video que mostraba al Presidente de la Nación con colmillos, la boca llena de sangre, cuernos de cabra y, en un momento, su cabeza explotando. La imagen, combinada con la presencia de bolsas de basura en el escenario, generó un fuerte impacto entre los espectadores y rápidamente se viralizó en redes sociales.

Seguidores del Presidente salieron en su defensa, argumentando que este tipo de manifestaciones artísticas responden al enfrentamiento que ha mantenido con artistas nacionales como Lali Espósito y María Becerra. La controversia se da en un momento donde se registra una baja de aprobación popular de la imagen presidencial.Por su parte, las integrantes de Dum Chica asumieron la responsabilidad del contenido de su show a través de la red social X (antes Twitter).
No sería la primera vez que bandas de rock, raperos y otros artistas expresan sobre el escenario su disconformidad con las políticas de un gobierno. Sin embargo el episodio de este sábado, reavivó el debate sobre los límites entre la libertad de expresión y la violencia simbólica ejercida hacia figuras públicas. Mientras un sector celebra la proyección como una forma legítima de protesta, otros la consideran ofensiva.



