Un relevamiento realizado por la Jefatura de Gabinete, el Ministerio de Educación, Cultura, Infancias y la Dirección General de Escuelas (DGE) expuso el fuerte impacto que tiene el uso del celular en la vida escolar de los estudiantes mendocinos. El estudio —que abarcó a más de 10.400 alumnos y 2.200 docentes de 50 escuelas secundarias— reveló que el 95,7% de los alumnos usa el celular dentro del aula, y que tres de cada cuatro lo revisan al menos cada media hora.
Además, el 97% de los adolescentes encuestados cuenta con un dispositivo propio, lo que facilita el acceso constante a distintas plataformas digitales. Las aplicaciones más utilizadas por los jóvenes son WhatsApp (95%), Instagram (84%) y TikTok (80%). Según los datos, el 80% lleva el celular al colegio y lo usa tanto para tareas escolares como para ver la hora, buscar información o comunicarse con otros.

¿Herramienta educativa o distracción? La visión docente
Desde el lado de los docentes, la mirada es ambivalente. El 56,4% considera necesario que los estudiantes tengan el celular en clase, y un 79% lo ve como una herramienta pedagógica. De hecho, el 75% admite que propone tareas que implican el uso del dispositivo. Sin embargo, también hay preocupación: más del 50% asegura que sus alumnos lo utilizan con frecuencia durante la clase sin autorización.
Los profesores señalaron que los estudiantes usan los teléfonos para enviar mensajes, ver videos, jugar videojuegos, participar en redes sociales y, en menor medida, estudiar, registrar clases o leer textos digitales. Las plataformas más mencionadas fueron WhatsApp, Adobe PDF, YouTube, Google, Instagram y TikTok.

Consecuencias en la salud y los vínculos
Uno de los datos más alarmantes del relevamiento fue el impacto del uso del celular en la salud y el bienestar de los adolescentes. El 55% de los estudiantes reconoció tener problemas de sueño relacionados con el uso del teléfono, y el 75% lo revisa al menos cada media hora, incluso fuera del ámbito escolar.
Además, el estudio reflejó que el 33% aceptó solicitudes de amistad de personas desconocidas y un 6% admitió haberse encontrado en persona con alguien a quien solo conocía por internet.
En paralelo, un informe conjunto de Unesco y Unicef indicó que el 95% de los adolescentes de entre 9 y 17 años tiene celular propio con acceso a internet. De ese universo, el 76% conoce herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT, y el 58% ya las usó con fines escolares.

Apuestas online: un riesgo emergente
Otro punto que preocupa es el vínculo entre adolescentes y apuestas online. Un informe realizado por la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), que encuestó a 1.045 estudiantes de grado y posgrado, reveló que aunque el 87% nunca ha apostado, el resto lo hizo al menos una vez en el último año.
Solo un 0,2% reconoció apostar entre tres y cuatro veces por semana, una frecuencia baja pero preocupante por su potencial adictivo. Los juegos más frecuentes son el casino online (ruleta y blackjack), tragamonedas y apuestas deportivas virtuales.
A su vez, el estudio de Unesco-Unicef arrojó que un 21% de los adolescentes admitió haber participado alguna vez en apuestas online, y la mayoría identificó riesgos como estafas, adicción, robo de datos y virus.
